Paz Padilla y la muñeca de vudú que cambió su vida

Pocos meses después de regresar del viaje a Benin, cuna del rito vudú, le fue diagnosticada la enfermedad a su marido.

Paz Padilla y su marido
Paz Padilla y su maridoLa Razón (Custom Credit)

El 18 de julio de 2020, la vida de Paz Padilla cambió para siempre. La muerte de su marido, Antonio Juan Vidal, un año después de que le fuera diagnosticado un tumor cerebral, sorprendía a propios y extraños, dejándola devastada. Un año de sufrimiento y de aprender a decir adiós, cuidando a su amor moribundo, hasta que su corazón dejó de latir.

De aquella trágica experiencia de vida y muerte, la gaditana ha escrito un libro con el que pretende ayudar a personas que pasen por tan duro trance. El testimonio que concedió en Sábado Deluxe el 5 de septiembre, tan solo mes y medio del fallecimiento de su pareja, conmocionó a los espectadores que alabaron la forma en que hizo frente a su dolor. Entre lágrimas y risas, con dolor y con humor, Paz explica en su primera obra el proceso por el que ha pasado, desde la negación hasta la aceptación, hasta aceptar la muerte del amor de su vida y dejarle ir.

La preciosa despedida de Paz Padilla a su marido, Antonio Vidal
La preciosa despedida de Paz Padilla a su marido, Antonio Vidaleuropapress

El humor de mi vida, es el título elegido para dar voz a sus sentimientos. Son 270 páginas en las que cuenta su historia de amor con Antonio pero en la que advierte al lector sobre el fin que persigue: “No esperéis encontrar una morbosa tragedia romántica de sufrimiento y dolor (...) Aquí encontraréis una historia de amor contada con humor, sin pelos en la lengua, sin tapujos y, lo más importante, sin miedo. Un viaje en el que he aprendido sobre la vida, el amor, el acompañamiento a un paciente moribundo, la muerte y sobre mí misma más de lo que nunca imaginé”.

El brutal diagnóstico: “un tumor cerebral maligno”.

Antonio tiene un tumor cerebral maligno. No sabemos si se trata de un tumor primario o de uno secundario, una metástasis. En estos casos no se puede hacer una estimación con exactitud, pero puede que le quede poco tiempo de vida”, así recuerda en su libro la crudeza del momento en que, tras un TAC, supo el diagnóstico que acabaría con la vida de Antonio.

El libro está lleno de anécdotas que consiguen arrancar sonrisas al lector a pesar de la dureza del relato. De entre todas ellas vamos a destacar una de las que más nos ha sorprendido: el día que, durante un viaje a Benin con su marido y Jesús Calleja, compró una muñeca de vudú. Paz recuerda que tuvo que insistir mucho para que Antonio le acompañara a grabar uno de los programas de Planeta Calleja. Fue en 2018, unos meses de que comenzara a desarrollarse el tumor que acabaría con su vida, motivo por el que no ha conseguido quitarse de la cabeza si esta muñeca pudo ser la causa de su desgracia.

Su marido le puso dos condiciones para ir: “no ser grabado por las cámaras para no aparecer en pantalla en ningún momento y que no me cachondeara de él”. Fue un viaje maravilloso, uno de los últimos con su marido en plenitud, del que recuerda con dolor el día en que acudieron a una ceremonia ancestral y compró la muñeca a pesar de que todo el mundo se lo desaconsejó.

Paz Padilla y su marido
Paz Padilla y su maridoLa Razón (Custom Credit)

Magia, religión, naturaleza, emociones y humor se entremezclan en el primer destino de la nueva temporada del programa de Jesús Calleja, al que acompañó el matrimonio, y que se emitió en febrero de 2018. El lugar elegido es Benín, un país de África Occidental ubicado en la costa del Atlántico entre Togo y Nigeria, también conocido como la cuna del rito vudú. En el templo de los Pitones, Paz Padilla participó en esa ceremonia con creyentes de este ancestral rito, que llegó de África a América, a través de los esclavos. La presentadora pidió quedarse embarazada y tiró de su particular humor, asegurando “que aún me quedan óvulos”.

Tras el viaje, la muñeca se instaló en el salón de su casa y fue su empleada doméstica, Resty, quien la haría desaparecer, por miedo a que trajera la mala suerte al hogar. Según cuenta la presentadora de Sálvame, Resty creía en la magia negra y creía que el objeto podía tener algo que ver con la enfermedad de su marido. Tanto es así que llegaron a hacer un ritual antes de que le hicieran una operación, echando sal en las patas de la cama.