Anthony Blake: «Artur Mas está perdido en el espacio sideral»

Profesión: mentalista.. Nació: en 1960, en Oviedo.. Por qué está aquí: presenta en el Teatro Quevedo (Madrid) su show «Más allá de la imaginación».

–«Más allá de la imaginación». ¿Qué hay más allá de la imaginación?

–Me gustaría que no existiera el IVA cultural, pero nunca se sabe.

–¿Artur Mas está más allá de cualquier imaginación?

–Creo que está perdido en el espacio sideral, como en aquella serie de TV.

–¿Ir más allá de la imaginación es recomendable a...?

–A todos los que quieran desconectar de Mas y de todo el lío que tenemos.

–Crea ilusiones mentales. ¿Usted sería un buen ministro de...?

–Los Ministerios de Economía y de Trabajo son buenos para crear ilusiones, pero no me gustaría ser ministro de nada.

–No lee las mentes, sí manipula los pensamientos. ¿Eso es fácil o...?

–Sólo hay que conocer al hombre que tienes delante. Manipulo a través de la información que me da cada uno. Observando bien, es mucha.

–¿Y esto lo sabe la casta política?

–Sobradamente. Están en otro mundo, pero nos manipulan por control remoto.

–¿Quién manipula más sus pensamientos?

–Mi mujer: idea que se le mete a ella en la cabeza, acaba siendo imprescindible en la mía.

–Más allá de la imaginación: ¿qué imagina para el 2014?

–Largarme: miro a México, Miami, Colombia...Tengo ofertas y las voy a aprovechar, porque aquí no va a cambiar nada.

–Publicó un libro, «Lo que sé del Más Allá». ¿Qué sabe de...?

–Ya no sé nada: creo que lo de aquí supera en mucho a lo del Más Allá.

–¿Prefiere estar en el Más Allá o...?

–Prefiero estar en el Más Acá porque no conozco a nadie que haya vuelto del Más Allá, aunque algún muerto viviente veo por ahí.

–No me diga. Ahora están de moda los zombis...

–Sí, a veces me parece que vivo rodeado de zombis. Hay muchos que se mueven igual y sólo piensan en comer.

–Si hay otra vida después de ésta, ¿cree que desde allá también se podrá abrir una cuenta en Suiza?

–Seguro que sí. Quizá existan trampas para comprar plazas en el paraíso.

–O sea, que al cielo sólo irán los de siempre...