Carlos Hipólito: «Soy poco delincuente incluso en mis sueños»

Profesión: actor.. Nació: en 1956, en Madrid.. Por qué está aquí: interpreta «El crédito» en el teatro Maravillas (Madrid).

–«El crédito». Ha pedido alguno. ¿Costó que se lo dieran por ser actor?

–Sí, porque los actores no tenemos nómina, la gran exigencia de los bancos. Al final, me vieron cara de que en el futuro iba a ganar dinero.

–En la obra es director de sucursal bancaria. ¿A quién negaría un crédito?

–A Bárcenas, por ejemplo.

–No sé si le gustaría ser ejecutivo de un banco...

–En absoluto. Es un mundo que me resulta totalmente ajeno.

–Le niega un crédito a un cliente y éste le hace chantaje. ¿Lo entiende?

–Sí. La desesperación busca estrategias insólitas.

–¿Qué estaría dispuesto a hacer para conseguir un crédito?

–Todo lo que no minara mi dignidad, incluso bailar sevillanas, que lo hago fatal.

–Los banqueros no despiertan gran simpatía. ¿Con razón?

–Creo que sí. Los bancos son la usura legalizada, monstruos de avidez.

–Dijo Brecht: «Es mucho más grave fundar un banco que robarlo».

–Gran frase. Fundar un banco es sentar unas bases en las que el individuo importa muy poco.

–¿Ha pensado alguna vez en atracar un banco?

–Nunca, ni en mis fantasías más audaces. Soy poco delincuente incluso en mis sueños.

–¿No lo haría si le aseguraran total impunidad? Se lleva la pasta y no pasa nada...

–Tengo mucha conciencia y a veces me gustaría no tener tanta. No me llevaría el dinero, soy así de tonto.

–¿Qué es para usted más importante que el dinero?

–Las personas, los sentimientos. Me conformo con tener lo suficiente para vivir bien. Nada más. No soy ambicioso económicamente.

–Fernán Gómez, me lo decía en el Gijón, si quería el lujo y el frenesí...

–Era fantástico Fernando. Yo no quiero el lujo y el frenesí. Debe ser agotador. Quiero un bienestar tranquilo, sereno.

–¿Sabe qué tendría gracia de esta obra de Jordi Galcerán?

–Dígamelo usted.

–Que estuviera producida gracias a un crédito bancario...