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El agridulce aniversario del príncipe Carlos de Inglaterra y Camilla Cornualles

El príncipe de Gales y la duquesa de Cournalles se casaron 17 años

El príncipe Carlos de Inglaterra y Camila
El príncipe Carlos de Inglaterra y Camila

El 9 de abril de 2005 el príncipe Carlos y Camilla Cournalles daban el ‘sí quiero’ en el Ayuntamiento de Windsor con una ceremonia civil. Desde entonces, cada aniversario no solo era una celebración de su unión, sino un canto a su gran historia amor, que comenzó desde que eran jóvenes. Pero, tras la muerte del duque de Edimburgo el año pasado, esta fecha ya no es tan alegre y festiva. El matrimonio, tras la triste pérdida, renunció al posado anual de aniversario y comunicó el fallecimiento del marido de Isabel II.

Un largo camino ha recorrido la pareja llena de altibajos hasta ganarse toda la aprobación pública y la confianza de la reina Isabel II. Aunque el destino ha querido que la fecha de matrimonio coincidiese con la muerte del padre del príncipe de Gales, no hay suceso que pueda emborronar la consolidada relación de Carlos y Camilla Cournalles. Sus inicios fueron muy complicados ya que fue un amor prohibido porque ambos estaban casados. Además, la sombra de Diana de Gales no ayudó a que Camilla fuese bien recibida en la corona británica. Tardaron más de 10 años en casarse tras la muerte de Lady Di, donde adquirió el título de duquesa para no manchar la memoria de Diana.

El príncipe Carlos y Camilla
El príncipe Carlos y Camilla

Sin embargo, tras el paso del tiempo, Camilla se ha ganado a la opinión pública gracias a su simpatía y don de gentes. La reina Isabel II también acabó rendida a la mujer de su hijo que, en su Jubileo de Platino, finalmente depositó en ellos el futuro de la monarquía inglesa, expresando su deseo de que sea reina consorte y no princesa.

El último aniversario que celebró el matrimonio fue cuando cumplieron 15 años de casados y lo hicieron con un posado en en el porche de su casa de Birkhall, una finca escocesa cerca castillo de Balmoral, y sus dos perros. Ambos posaban felices en el lugar donde consagraron su amor y disfrutaron de su luna de miel, un lugar de ensueño en mitad de bosques y colinas, donde pueden estar tranquilos y felices y disfrutar de la paz que da la naturaleza.