
Opinión
Evidente: Feijóo no es vidente
Va reunir ahora a sus barones para diseñar la estrategia ante un posible adelanto electoral. Eso no es videncia, sino primero de táctica

Alberto Núñez Feijóo no juega a Rappel ni a la Bruja Lola. Es persona seria. Por eso se limita a consultar con sus meigas y, en estos días de buenos propósitos y predicciones, trata de decirnos cómo va a ser este 2025: un poco de luz en estos tiempos negros. Dice el líder pepero que todo dependerá de cómo evolucionen los frentes que cercan al Ejecutivo: las causas abiertas contra el entorno de Pedro Sánchez en los tribunales y la dependencia de Junts. Esto lo podía haber dicho hasta su tía la monja. Y añade: «El 2025 del Gobierno discurrirá entre los juzgados, Waterloo y quizás algo de Franco». ¿Quizás? ¿Algo? ¡Pero si va a dedicarle un año entero bajo el lema «España en libertad»! Feijóo va reunir ahora a sus barones para diseñar la estrategia ante un posible adelanto electoral. Eso no es videncia, sino primero de táctica.
También debería reunir a su departamento de meigas y reñirlas por ofrecerle vaticinios que ya han sido cantados y glosados por los medios. O se dice alguno nuevo, como, por ejemplo, que el Apolo se va a divorciar de la Bego y que su hermano David, el músico, se va a presentar a Eurovisión, o no se dice nada. Carmen Morodo le anima con un titular: «Puigdemont se fía más de Feijóo que de Sánchez», pero la realidad es otra y dice que, en el patio de recreo del circo nacional, Alberto no tiene amiguitos con los que jugar. Dice María José Suárez: «Tengo amigos con intimidades», o sea, que los tiene con derecho a roce y algún detallito más. Pues de esos, el gallego no tiene ninguno, incluso no quiere compartir la playstation con Santiago Abascal. Y en el cambio de cromos, el Puchi puede hacerle el timo de la estampita. Como hizo Lalachus, la nueva milagrera.
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