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Jorge Ramses Llovet: “Nada te enseña más que arruinarte”

Hablamos con el empresario y dueño del mítico restaurante Ramses, que se posiciona como el eterno local de moda de la capital

Jorge Ramses Llovet
Jorge Ramses Llovet FOTO: Cortesía

Ramsés construyó más que ningún otro faraón y todo colosal; el templo de Amón o Abu Simbel por ejemplo. El empresario madrileño, Jorge Ramses Llovet no podía llamarse de otra forma que Ramses. La madrileña puerta de Alcalá es su Valle de los Reyes, ocupa el 30 por ciento de la plaza de la Independencia «es un centro energético, con un parque imperial, El Retiro, una calle comercial, Serrano y la milla de oro de los museos, el Prado, el Arqueológico, el Thyssen y el Reina Sofía». Su terraza Ramses, su restaurante The Nomad House y su taberna Patio de Leones salen en todas las guías que recomiendan sitios imprescindibles en Madrid y su ejemplo de resiliencia se traduce en un sueño faraónico que crece. Ramses piensa en grande y se ha arruinado tres veces: «Nada te enseña tanto como caerte y levantarte. Yo empecé con 17 años repartiendo pizzas. Luego fui camarero en Estados Unidos. Regresé a España a estudiar marketing y como solo conozco el esfuerzo, cuando encuentro dificultades le pongo determinación. Algunos empresarios americanos no hacen negocio con gente que no se haya arruinado y ahora lo entiendo».

Hace trece años, Jorge, llevaba colgado en el cuello su amuleto de la suerte en la misma fiesta «lujo-chic» londinense en la que se aburrían él y Scarlett Johansson. Era tal el tedio que se retó asimismo a que tenía que sentarse a charlar con la diva americana que, a su vez, bostezaba custodiada por cuatro forzudos con pinganillo. Acompañado por un séquito compuesto por una princesa búlgara, una periodista reconvertida en dama de honor y un amigo que mutó en edecán, Jorge Llovet se presentó ante Scarlett como Ramses de España, le regaló el amuleto y a continuación varias botellas de champagne fulminaron el tedio. Ese hombre es Jorge Ramses I que reina en la Puerta de Alcalá de la capital española.

Diseño de Philippe Starck

Cuando en 2006 se empeña en abrir un lugar único en la capital, que aunase gastronomía, eventos, música, copas y diseño, solo quiere que sea de Philippe Starck, un decorador subido a la palma del éxito que no daba citas. «Media hora antes de mi llegada a su oficina de París llegaron tres jarrones llenos de rosas. Cuando entré me dieron las gracias pero que quién era y que el señor Starck no me recibiría. Me despedí hasta el día siguiente. Les envíe bombones y volví pero el señor Starck seguía sin darme cita. Les dije que iría todos los días hasta que me recibiera. Mi hotel tenía vistas a su oficina. A la semana, creo que por curiosidad, me recibió. Me concedió 35 minutos. Le hablé de la Puerta de Alcalá y de mi local. En ese momento abrió los planos que le llevaba y que yo había titulado; ‘’¿y por qué no?’’ A la hora y media me respondió; “¿y por qué no? Voy a ir a verte a Madrid”. Desde el minuto uno captó la ilusión de un joven de 30 años y en Ramses hizo uno de sus mejores proyectos de decoración», relata a este medio.

Espíritu internacional

El ciclo Starck ha terminado y otros dos genios franceses, Patrick Jouin y Sanjit Manku, acaban de llegar a la puerta de Alcalá para darle forma a un nuevo concepto que se disfrutará a finales de año, con influencia de club inglés y que por tener, tendrá hasta flamenco «que es muy español y también abriremos otro restaurante, haremos que esta plaza sea un Time Square premium». Ramses nació con un espíritu internacional que invitó a un genio, Philippe Starck para que crease algo único. Jorge fue de los primeros en combinar eventos, gastronomía, copas, diseño y música. Un estilo de vida que fue un hito en 2007, «en quince años se han declarado más de un centenar de parejas y de aquí han salido más de 40 bodas. También hemos originado, sin querer, algún divorcio porque es un lugar de encuentro muy sexy. Ramses es un teatro de emociones con una restauración teatral. Somos 150 personas que trabajamos para procurar emoción». La emoción que puede provocar en algún millonario sibarita abrir la única botella de seis litros de champagne que existe en el mundo firmada por David Linch y que cuesta 150.000 euros. Ahora todos sabemos que la vida es complicada y que nuestra resiliencia cotiza al alza como un valor al que hay que ponerle esfuerzo y pasión. El empresario David Ramses Llovet sin duda es un claro ejemplo de ello.