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Miguel Temprano por fin cuenta la verdad sobre sus “fotos censuradas” con Ana Rosa Quintana

Se trata de unas imágenes que se tomaron mientras ambos se encontraban en un hotel de Tenerife

Miguel Temprano y Ana Rosa Quintana en un montaje
Miguel Temprano y Ana Rosa Quintana en un montaje FOTO: La Razón GTRES

Miguel Temprano es uno de los paparazzi más conocidos de la crónica social. Algunas de las imágenes más impactantes que han aparecido en las portadas de las revistas llevan su firma, y el fotógrafo también ha participado en diferentes programas de televisión como tertuliano o colaborador. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, se ha mantenido alejado del foco mediático para centrarse en su carrera militar como legionario. Ahora, el reportero gráfico ha vuelto a dejarse ver ante la opinión pública, pero no lo ha hecho en un plató de televisión, sino en el canal de Youtube de Diego Arrabal.

En su día fueron compañeros de profesión, y el que fuera colaborador de “Viva la vida” ha querido conocer la historia que se esconde detrás de “unas fotografías censuradas” que nunca vieron la luz y que tenían como protagonistas a Ana Rosa Quintana, Miguel Temprano, Antonio Hidalgo, Lydia Lozano y su marido Charlie. Todos estaban de vacaciones en el mismo hotel de Tenerife, en habitaciones contiguas. En el momento en que se tomaron las imágenes, todos ellos estaban asomados al balcón de sus habitaciones, y por cuestiones de perspectiva, parecía que el ahora legionario y la veterana presentadora estaban compartiendo alojamiento.

Diego Arrabal y Miguel Temprano
Diego Arrabal y Miguel Temprano FOTO: La Razón YouTube

Nada más lejos de la realidad, Miguel Temprano ha explicado a Diego Arrabal que su habitación y la de Ana Rosa Quintana estaban separadas por un muro que se escondía tras la columna que se aprecia en las imágenes. “No sé por qué no vieron la luz las fotos, porque no tenían ninguna maldad”, explica el otrora paparzzo, mientras sugiere que una conocida revista del corazón compró las instantáneas para esconderlas en un cajón y evitar así un escándalo a la periodista.