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Preocúpate, querida: las fans de Harry Styles defienden a su ídolo

El artista británico, en la cima de su carrera musical y con “No te preocupes querida” ya en cines, ofrece varios conciertos multitudinarios en el Madison Square Garden de Nueva York

Fans de Harry Styles antes de entrar a uno de sus conciertos en el Madison Square Garden de Nueva York / MATÍAS G. REBOLLEDO
Fans de Harry Styles antes de entrar a uno de sus conciertos en el Madison Square Garden de Nueva York / MATÍAS G. REBOLLEDO FOTO: La Razón La Razón

Las escalinatas recuerdan a un mamotreto clásico y el olor a perrito caliente del inframundo podría confundirse, incluso, con una especie de aliento carontesco. Solo un leve accidente de tráfico nos devuelve al ajetreo urbano y moderno en Penn Station, una de las estaciones de tren con mayor tráfico de pasajeros en la ciudad de Nueva York. Allí se concentran varias jóvenes, con edades comprendidas entre los 12 y los 25 años, luciendo plumas, collares, boas y gafas de sol con forma de corazón.

Aclarados los partes del seguro, la multitud se dispersa, pero es justo en ese momento cuando la masa multicolor se hace legión, se organiza: Ashley (Toronto, 22), reparte pulseras rosas, Martha (Nueva York, 19) termina de escribir sobre una pancarta. Elevar la mirada y encontrarnos con un luminoso gigante nos ayuda a entender su liturgia: Harry Styles toca en la Gran Manzana y las harries, una de las legiones de fans más imponentes de la coyuntura musical, piensan darlo todo en el Madison Square Garden.

Harry Styles en la premiere neoyorquina de "Don't Worry Darling"
Harry Styles en la premiere neoyorquina de "Don't Worry Darling" FOTO: Evan Agostini Evan Agostini/Invision/AP

Problemas en el paraíso

Negarlo es de necios: Harry Styles está en la cima del mundo. El artista inglés no para de acaparar titulares y es imposible escapar a las pegadizas –y excelentemente producidas- canciones de su último disco, ‘Harry’s House’, que ya acumula más de 420 millones de reproducciones en Spotify. Pero todo lo que parecía una confirmación meteórica en el estrellato, de repente y como si se tratara de un tambaleo astral de los cimientos británicos, ha tomado un extraño desvío con el motivo de su participación en la película «No te preocupes, querida». La polémica viene de lejos, puesto que fue a través de este proyecto como Styles conoció a su actual pareja, la directora y actriz Olivia Wilde, inmersa en el génesis del filme en un turbulento divorcio, intentando olvidarse de Jason Sudeikis. La química entre ambos dio con un nuevo romance perfecto para el cuché, pese a la diferencia de edad, y el filme que se estrena este viernes prometía ser su consagración pública. Además, a la película se habían sumado Chris Pine o Florence Pugh, quizá la actriz más demandada del Hollywood contemporáneo.

Las cosas no tardaron demasiado en torcerse. Desde el principio circularon rumores sin confirmación acerca del comportamiento inapropiado de Styles y Wilde en el rodaje, Shia Labeouf abandonó la película tras pelearse con su directora a través de correo electrónico y, para colmo y a unos días del estreno del filme en el Festival de Venecia, la prensa estadounidense publicó que Wilde y Pugh no terminaron de hacer buenas migas. Extraño fue, sin entrar en lo espirituoso, que Pugh no se presentara en la rueda de prensa oficial de «No te preocupes, querida», poniendo como excusa el rodaje de una segunda parte de ‘Dune’ de la que su protagonista, Timothée Chalamet, se escapó sin problema para lucir modelito en el Lido. Para cuando todo parecía haber quedado atrás como una simple mala gestión de relaciones públicas, un video en el que Styles parecía escupir a Chris Pine se convirtió en el combustible definitivo para que el incendio pasara de lo privado a lo noticioso. No, Styles no escupió a su compañero de reparto, pero ese dato llegó demasiado tarde al ciclo de noticias y, de repente, la película se convirtió en un extraño objeto de deseo del morbo y el drama.

Un derecho artístico

«Creo que se ha magnificado absolutamente todo. No creo que en el rodaje haya habido un solo problema más que en cualquier otro, pero cuando tienes todos los focos encima de ti, todo lo que hagas será examinado con lupa», opina de manera vehemente Kaitlyn, de 22 años y que ha conducido desde la cercana New Jersey para el concierto. Su mejor amiga, Savannah, que explica que han pagado alrededor de 240 dólares por las entradas de pista, opina parecido: «Entiendo que el trabajo de Harry (Styles) como actor pueda despertar críticas, sobre todo si se analiza con partes fuera de contexto, pero no creo que tenga que retirarse de la actuación solo porque a determinadas personas no le han gustado sus papeles. Además, apenas ha hecho. Creo que, como artista, tiene derecho a perseguir otras disciplinas artísticas si eso es lo que le llena». Ambas amigas, ataviadas con sombreros vaqueros y la camiseta rosa con el lema oficial del artista («Trata a la gente con amabilidad»), confiesan haberse aprendido el ‘setlist’ de Styles de memoria.

Una fan de Harry Styles portando una pancarta que hacía referencia al incidente del falso escupitajo / MATÍAS G. REBOLLEDO
Una fan de Harry Styles portando una pancarta que hacía referencia al incidente del falso escupitajo / MATÍAS G. REBOLLEDO FOTO: La Razón La Razón

Justo detrás, el intercambio de impresiones despierta el interés de otra joven, ahora vestida de verde fosforito y con la cara de Styles estampada en el bolso. Eva ha venido en autobús desde Boston: «Fui a ver ‘Dunkerque’ solo por él. Y volveré a hacer lo mismo con esta película. No suelo ir mucho al cine, menos a este tipo de películas más dramáticas, pero tengo que verle en pantalla grande», explica antes de matizar: «Me gustó mucho ‘Súper Empollonas’», así que estaba atenta a Olivia Wilde como directora mucho antes de que supiéramos nada». ¿Y qué queda entonces de la polémica? ¿Entienden las fans de Harry Styles qué ha causado la crisis pública? «¿Qué pensamos? Espera», dice Samantha (26), que ha volado desde San Diego, en la otra punta del país, para ver a Styles, mientras saca una pancarta: «Llámame Chris Pine y escúpeme (respetuosamente)», lee el periodista para jolgorio de las fans. «Creo que el drama es real, que nadie se ha llevado bien en ese rodaje y que la amplitud de la polémica solo es tal porque están involucrados Harry y Florence, literalmente dos de las personas más famosas del mundo. No creo, de hecho, que ni siquiera sea el rodaje más tóxico de su semana, o de su mes», opina Yesenia (24), mientras termina de ajustarse las pegatinas brillantes que le rodean los párpados.

Intentando dejar atrás cualquier polémica -en su primer concierto tras el ‘escupitajo-gate’, Styles bromeó con el suceso-, el británico volvió a triunfar y a salir por la puerta grande del templo neoyorquino: más de 20.000 personas hicieron colgar el cartel de «no hay entradas» en el fastuoso Madison Square Garden. «En el fondo, creo que toda la polémica respecto a Harry (Styles) tiene un fondo misógino. No puede ser un gran artista porque salió de One Direction, que le gustaba a un montón de niñas, y por lo tanto no puede ser alguien demasiado talentoso. No puede aspirar a más. Los de siempre, diciendo lo de siempre», se despedía Samantha antes de rematar el ‘outfit’ para una de las noches de su vida.