Sus navidades más tristes

A Lina Morgan, Isabel Pantoja y Ortega Cano les costará disfrutar de las Fiestas

LINA MORGAN: Solitarias fiestas en la UCI de un hospital

El martes, 24 de diciembre, se cumplirá un año de la muerte de Julia, la hermana de Lina Morgan. La artista puede que ni se dé cuenta de ese aniversario tan triste, pues permanece sedada en una de las camas de la UCI del Hospital Beata María Ana de Madrid y la cosa va, desgraciadamente, para largo. Son unas Navidades tristres, para una Lina que no podrá vivirlas con la alegría de antaño. Aquel fatídico día de Nochebuena empezaba un calvario para una mujer que siempre fue ejemplo de simpatía y solidaridad. La desaparición de Julia sumió a su popular hermana en una grave depresión. La neumonía, sus insuficiencias respiratorias y un fuerte virus la mantienen atada desde hace un mes a una sala sanitaria en la que no hay celebraciones. Su hombre de confianza, Daniel Pontes, cuenta a LA RAZÓN que intentará que su jefa, «si está conciente en Nochebuena, no sepa que hace un año murió Julia. Es mejor ocultárselo». Aún le queda una larga temporada en el hospital. Eso dicen los médicos que la tratan, que «la evolución es muy lenta», a lo que añade Pontes: «Su estado es estacionario, se ha estancado un poco. Pero esperamos que vaya a mejor». Lina había decidido no celebrar la Navidad: el recuerdo de Julia se lo impedía y sus amigos respetaban su decisión, incluso cuando la llamaban para organizar cenas como antes y las declinaba. Uno de sus más íntimos, Raúl Sender, o el Padre Ángel, cuentan con los dedos de la mano las veces que la han visto en 2013. No se sentía con fuerzas de ver ni a los incondicionales. Apenas Ha acudido a algunos actos sociales, casi siempre estrenos en el que fuera su teatro, La Latina, donde sigue conservando despacho y palco. La última vez que nos vimos, en septiembre, la noté triste y cabizbaja, nada que ver con la mujer con la que he compartido amistad desde hace treinta años. Me dijo que no tenía ganas de reencontrarse con su profesión y puso como excusa lo más fácil: «No me presentan buenas ofertas». La realidad era otra: se había cansado de todo y de casi todos.

ISABEL PANTOJA: Sola ante Hacienda, la Justicia y sin fans

Con Julián Muñoz, su último mecenas, entre rejas, la tonadillera vive sus horas más bajas. Ya no llena teatros y no compensa contratarla. Tampoco ser músico de su orquesta. Los buenos se han buscado otros artistas. Ahora es DJ Kiko quien llena los locales de provincia y ameniza las fiestas populares con su presencia y su música. Dicen que el arte lo lleva en la sangre y que es él quien mantiene saneada la economía del clan de Cantora. 2013 ha sido un «annus horribilis» para la reina de la bata de cola. Condenada por blanquear dinero, sin «cash», sin trabajo y sin amigos en la Junta de Andalucía, además ha perdido a su primer nieto en una guerra mediática en la que su vástago llegó a decir de Jessica Bueno: «La madre de mi hijo me da asco». Y así, sola ante Hacienda, la Justicia y los medios de comunicación, cierra el año con un embarazo deseado en la familia. Su pequeña del alma ha decidido aumentar el clan. Sin embargo, ahora Chabelita reivindica su derecho a vender exclusivas a la Prensa del corazón sobre su maternidad y a cobrarlas con la misma libertad que DJ Kiko es capaz de reventar con tranquilidad las redes sociales al revelar el sexo de su sobrino, el desagradecido comportamiento de su hermana y lo mala persona que es su cuñado, aunque luego recule tras el incendio. ¿Se puede tener peor suerte? Sí. Solo queda que en 2014 María del Monte se haga un «poli deluxe» para dejar boquiabiertos a propios y extraños y Pantoja conteste desde prisión.

JOSÉ ORTEGA CANO: Nochevieja en la cárcel con su hijo

Van a ser las peores Navidades de la familia Ortega Cano. Con José Fernando en prisión y con el posible encarcelamiento de su padre, no hay ganas de celebrar nada. Amigos del torero cuentan a LA RAZÓN que «José se encuentra en Madrid con su hija, su hijo pequeño y su novia. Está muy deprimido, y aunque intenta dar imagen de fortaleza, en casa es otra historia». Estuvo esta semana en el madrileño Hospital Ramón y Cajal, donde tratan de sus dolencias cardíacas para reunir su historial clínico, en el que se mencionan sus arritmias y las secuelas del accidente. La idea es presentarlo en el juzgado y alegar razones de salud para evitar la cárcel. Pero el panorama es oscuro para el viudo de Rocío Jurado porque el fiscal ha anunciado que se va a oponer incluso a la petición de indulto. Paco Ortega Cano, sobrino del diestro, desvela que «a todos nos gustaría que mi tío, su mujer y sus dos hijos, pasaran la Navidad con nosotros».Aunque José ha dicho que «si tengo que ir a la cárcel, iré», siente miedo por lo que dejaría a sus espaldas: una hija, Gloria Camila, a punto de cumplir 18, una compañera sentimental y un hijo que es casi un bebé que quedaría «huérfano» de su compañía. El verdadero drama sería que José y José Fernando compartieran prisión, y el primero le ha confesado a un amigo que «se me caería el alma si eso sucediera».De momento, no coincidirían en el mismo módulo, ya que el padre entraría con una condena en firme, y el hijo estaría en la zona de preventivos. Pero si en el próximo juicio condenan a José Fernando a pena de prisión, sí que podría estar con su progenitor. La incertidumbre de no conocer su futuro más cercano hace que Ortega Cano no tenga ganas de celebraciones ni reuniones familiares, tampoco ahora que cumple 60 años. En cuanto a su primo, lo último que se sabe es que una jueza de Sevilla ha concluido la fase de investigación y, la semana próxima, remitirá la causa a un juzgado penal donde se celebrará el juicio contra José Fernando y sus cinco amigos.