María Jiménez, el resurgir milagroso de «La Pipa»

La artista es una mujer fuerte y positiva, de ahí que se esté recuperando a pasos acelerados. Aunque permanece ingresada en la UCI, no ha perdido su buen humor.

La artista es una mujer fuerte y positiva, de ahí que se esté recuperando a pasos acelerados. Aunque permanece ingresada en la UCI, no ha perdido su buen humor.

María Jiménez es un torbellino. Siempre lo ha sido, por eso aún estando ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, tiene a todos revolucionados. La cantante evoluciona favorablemente desde que le retiraron la sedación. Atrás quedan los problemas digestivos que le llevaron al quirófano, y las posteriores infecciones que hicieron temer por su vida. Una de las profesionales sanitarias de dicho centro asegura que «esa mujer es un torbellino. No deja de gastar bromas, y eso que está en la UCI. No quiero ni imaginar la que puede montar cuando salga. Gracias a Dios, está estabilizada y fuera de peligro. Pero lo ha pasado muy mal. Hace un par de semanas se le practicó una traqueotomía, y en estos momentos la mejoría es muy evidente y se está recuperando muy bien».

Tanto que algunos médicos hablan de «recuperación milagrosa». «Estamos ante una mujer con una fortaleza increíble. Cuando llegó a este hospital ni se nos pasó por la cabeza, a la vista de su situación, que saldría adelante tan pronto. Si fuera por ella ya se habría ido a casa con un alta voluntaria, pero todavía no es posible ya que debe permanecer en observación un tiempo. No entendemos cómo se ha publicado que en unos días la mandaremos a planta», aseguran fuentes médicas. Esto es algo en lo que incide Isabel, la hermana de María y su «ángel de la guarda», que, junto a Alejandro, el hijo de la artista, es la persona más cercana a la enferma. La ve dos veces al día, por la mañana y por la tarde, y asegura que «se están diciendo muchas tonterías y algunas verdades. Por ejemplo, no es cierto que la próxima semana vaya a abandonar la UCI para subirle a una habitación en planta. Le queda todavía un tiempo para pasar a esa fase, que todos estamos deseando que suceda. Sí reconozco que ha dicho la frase de “me tenéis ya hasta el c...”, se la soltó a las enfermeras nada más quitarle el tubo que le permitía respirar. Ya sabes como es María, es así de espontánea... Ahora hace falta que se recupere totalmente, porque tanto tiempo en el hospital la ha dejado muy debilitada, cuando salga de aquí deberá hacer ejercicios de rehabilitación, en buena parte para recuperar la musculatura... Pero creo que ya te comenté en otra ocasión que mi hermana posee una gran fortaleza y es muy positiva».

Por eso insiste en que «estamos muy contentos con su mejoría. Ya te digo que se encuentra mucho mejor, en la UCI todavía, pero con esperanzas de que salga muy reforzada... La última vez que te pusiste en contacto conmigo aún le costaba hablar, pero ya lo hace perfectamente. Es muy guasona y nos reímos mucho con ella».

María se siente harta de tanto hospital, y bromea con las enfermeras sobre cuándo podrá irse de alta. Una de ellas afirma que «es una mujer muy simpática, se lleva bien con todo el mundo». Según su hermana «que no pare de hablar es muy buena señal». Cuando consiga el alta pasará una temporada en la casa que Isabel tiene en Sevilla, y luego se trasladará a su chalé de la localidad gaditana de Chiclana. Antes de enfermar, planeaba reformar parte de esa casa para construir varios apartamentos con vistas a su alquiler. La zona donde se encuentra ubicada su casa es una lujosa urbanización con campo de golf y a pocos minutos de la playa. María es una gran aficionada a este deporte y además tiene fama de buena jugadora.

Su hijo Alejandro, que reside en Toledo, se muestra muy optimista ante la mejoría de su progenitora, y declara que «mi madre está mejor, ya se expresa normalmente, y si todo sigue igual en un mes podría irse del hospital. Aunque entendemos que el proceso de recuperación es lento». Es el único hijo de la cantante, quien perdió a su hija Rocío en enero de 1985, víctima de un mortal accidente automovilístico cuando tan solo tenía diecisiete años. Ironías de la vida, su madre le había sacado un billete de tren para que volviera a casa tras unas vacaciones, pero ella decidió en el último momento regresar en coche con unos amigos. Una decisión que le costó la vida. María nunca quiso desvelar la identidad del padre de su hija Rocío, quien se despreocupó totalmente de ellas, a pesar de ser un acaudalado ganadero.