Cómo evitar que las tuberías se congelen durante la ola de frío y cómo solucionarlo

En el caso de que deje de salir agua, hay que tomar una serie de precauciones para evitar que la instalación reviente

Una tubería congelada por el frío
Una tubería congelada por el frío FOTO: La Razón

Durante los últimos días, las temperaturas ha caído en picado, con temperaturas que de hasta 13 grados bajo cero en zonas de Cataluña, Aragón o Granada. Cantabria, Navarra y País Vasco han pasado el fin de semana en alerta máxima por el paso de la borrasca Arwen.

Además, de los problemas en las carreteras y puertos de montaña o en los desplazamientos de peatones por la nieve o las placas de hielo hay otro problema que se repite cada vez que una ola de frío de estas características barre nuestro país: la congelación de las tuberías, un problema que si no se prevé y ataja a tiempo puede provocar una avería que nos dejará sin agua durante varios días, con lo que ello supone.

En las grandes ciudades suele ser un problema menos frecuente porque las tuberías suelen estar enterradas a la suficiente profundidad como para que no se vean afectadas por estos cambios de temperatura. A pesar de ello, no está de más tomar algunas precauciones para proteger las tuberías de nuestros hogares y evitar sobresaltos.

Así, el Canal de Isabel II de Madrid recomienda seguir estos sencillos pasos:

  • Revisar la puerta del armario donde se ubica el contador y comprobar que está bien cerrada.
  • Proteger el contador envolviéndolo con lana, fibra de vidrio o incluso papel de periódico arrugado.
  • Cubrir las tuberías que rodean el contador con espuma de poliuretano, porexpán o materiales aislantes.
  • Si vas a estar fuera de casa durante un tiempo prolongado conviene cerrar la llave de entrada de agua y vaciar la instalación interior para evitar roturas.

Asimismo, es aconsejable abrir los grifos cada cierto tiempo y dejar correr el agua durante un rato para que se evite la acumulación de hielo en el interior de las mismas y para que no quede agua en el recorrido de las tuberías que pueda congelarse. En el caso de tener termos de agua instalados en casa, lo mejor es apagarlos.

Cuando hay un temporal de frío que, además se prolonga durante varios días, una medida preventiva puede ser llenar de agua varias garrafas, botellas, ollas o incluso la bañera para poder tener reservas en el caso de que el frío llegue a congelar las cañerías.

Pero, ¿qué hacer si se han congelado las tuberías?

El primer síntoma es claro. Si se abren los grifos y el agua deja de salir de la forma habitual o no sale, es que se han congelado las cañerías. Un error muy común es tratar de descongelarlas con fuego directo. Esto puede provocar un choque térmico y hacer que revienten. La tubería está sometida a una gran presión porque el agua aumenta de volumen cuando se congela, que por sí sola puede provocar daños en la canalización de agua. Otra forma de causar daños en la instalación es la aplicación de calor muy intenso, como el fuego directo, sobre las tuberías. Este remedio puede ser peor que la enfermedad.

Es cierto que hay que aplicar calor, pero con precauciones. Según indica el Canal de Isabel II se debe calentar el contador o las tuberías pero con calor seco, como el de un secador de pelo. Con paciencia, poco a poco el agua se irá deshaciendo y el flujo de agua volverá a los grifos.

Otro error muy común es pensar que hay algún problema con la llave de paso y podemos forzarla al intentar moverla. En estos casos, lo mejor es no tocarla. Si las instalaciones no se van a utilizar durante algún tiempo, como ocurre con los apartamentos y casas vacacionales, lo mejor es dejarla cerrada y, a ser posible, dejar vacía la instalación.

En el caso de que después de aplicar calor la instalación siga congelada, es posible que el frío haya dañado el contador, las llaves de paso o, incluso que haya habido un problema con el suministro, por lo que es necesario ponerse en contacto con la suministradora para obtener más información de lo que sucede y para que trate de solucionar el problema a la mayor brevedad posible. En el caso del Canal de Isabel II dispone de brigadas de reparación para reparar las averías que cause el frío.