La acampada de los indignados deja una factura de 240000 euros

Uno de cada tres de los 163 desalojados en plaza Catalunya tenía antecedentes penales

Un «irreductible» recoge sus pertenencias durante el desalojo de ayer de madrugada en plaza Catalunya.
Un «irreductible» recoge sus pertenencias durante el desalojo de ayer de madrugada en plaza Catalunya.

Barcelona- Tras 40 días de ocupación de los indignados, la plaza Catalunya ha recuperado su aspecto habitual. Los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana desalojaron ayer de madrugada el recinto pacíficamente donde aún vivían más de un centenar de jóvenes «irreductibles». Tras el operativo de limpieza del recinto, el Ayuntamiento valoró en 240.000 euros los daños causados en la neurálgica plaza de la Ciudad Condal, sin contabilizar aún los daños en las estatuas como patrimonio artístico ni el amplio dispositivo policial.

Los turistas y las palomas han vuelto a ser los únicos protagonistas de la plaza Catalunya que ayer amaneció sin tiendas de campañas, pancartas, cajas de cartón, suciedad, okupas, antisistemas e indigentes. Un gran operativo policial «limpio y ejemplar», según el director de los Mossos d'Esqudra, Manel Prat, que se inició a las 2.00 de la madrugada, puso punto y final a la acampada que inició el movimiento 15M. Medio millar de Mossos actuaron a petición del Ayuntamiento junto a un centenar de Guardias urbanos que dieron 15 minutos de margen a los desalojados para recoger sus pertenencias y abandonar el recinto.

Un desalojo sin violencia
Sin embargo, poco quedaba del movimiento reivindicativo que inció la protesta ya que un tercio de los identificados en el desalojo tenía antecedentes penales. «Un total de 56 de los 163 identificados tenía antecedentes por desobediencia y desórdenes, y entre todos eran de 19 nacionalidades distintas», informó Prat. Entre los acampados que permanecían en la plaza «había indigentes, personas con trastornos psiquiátricos y toxicómanos, todos con un punto de marginalidad», añadió.

Tanto el departamento de Interior como la Guardia Urbana ya habían avisado del inminente desalojo. Después de agotar todas las vías del diálogo y que los irreductibles rompieran el pacto acordado, el dispositivo se llevó a cabo con tensión pero sin enfrentamientos violentos. Lejos quedó la violencia que marcó el primer desalojo de plaza Cataluña el 27 de mayo y el bloqueo del Parlament.

Después del operativo policial, las brigadas de limpieza del Ayuntamiento recogieron 75 toneladas de escombros con 140 operarios, 29 camiones de basura y cinco grúas con cesta para desmontar las cabañas que se habían construido en los árboles. Según informó Prat, retornar la normalidad a la plaza costará 240.000 euros, entre el mantenimiento y la recuperación de los jardines en los que los indignados habían cultivado hasta un huerto. Esta cifra no incluye la rehabilitación de las estatuas de Frederic Marés.

A pesar de incumplir el pacto del desalojo, el movimiento 15M tendrá una caseta de información en la plaza de 2 por 4 metros.


El PP critica no haber desalojado antes la plaza Catalunya
Tras el desalojo, el líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, reprochó ayer al próximo alcalde, Xavier Trias, el saliente, Jordi Hereu, y al consejero de Interior, Felip Puig, haber esperado a desalojar la plaza de Cataluña de indignados hasta 24 horas antes de constituirse el nuevo consistorio. «Si esto se hubiese hecho antes habríamos ahorrado todas estas semanas de acampadas irregulares y parte de los 240.000 euros», aseguró. Por su parte, el president de la Generalitat, Artur Mas, celebró que el desalojo se produjera sin incidentes y felicitó a la conselleria de Interior. «No se puede ocupar el espacio de todos», recordó. Mientras que Hereu, espera que se vuelva «pronto a la normalidad», el alcalde in péctore, aplaudió el operativo.