El PP alerta de que si CiU gana la pluralidad de Cataluña está condenada

Sánchez-Camacho: «El mesianismo de Mas no garantiza las pensiones»

La Madre Esperanza y la Hermana Francisca acompañaron a Sánchez-Camacho durante la visita
La Madre Esperanza y la Hermana Francisca acompañaron a Sánchez-Camacho durante la visita

BARCELONA– Saludar con un «buenos días, ministro» es una fórmula que se ha perdido a medida que ha aumentado la desafección de los ciudadanos hacia la política. Pero ayer Alicia Sánchez-Camacho, durante una visita a la residencia Nuestra Señora de Lourdes, en Sant Just Desvern, se cruzó con una abuelita que la recibió con un «bon dia, ministra». Sin embargo, como es un saludo que ha perdido empaque, ante las miradas traviesas de la Prensa y sus asesores, la candidata respondió ágilmente que «por ahora, soy la presidenta del PP de Cataluña». Y como presidenta y candidata del PP, en el ecuador de la campaña electoral, siguió ayer con su recorrido por «la Cataluña real» avisando de la «tragedia» de «la Cataluña independiente de Mas». De que si CiU y el soberanismo se salen con la suya, «la pluralidad de Cataluña está condenada al fracaso».

Por eso, allá donde va, no se cansa de pedir el voto «prestado» para el PP –«el único partido que además de evitar que nos separen, sacará a Cataluña de la crisis»–, a socialistas, convergentes, ancianos y andaluces, catalanes de adopción, como con los que ayer se arrancó a bailar unas sevillanas el la sala rociera Canela Fina .

Asegurar el Estado de derecho
Antes de hacer una entrada estelar en la sala rociera de L'Hospitalet con la banda sonora de «Carmela la Cigarrera», en la residencia de ancianos, avisó de que «el mesianismo de Mas no garantiza las pensiones». Recordó las cifras con las que el PP argumenta que «sólo una Cataluña dentro de España, en el marco del pacto de Toledo, puede tener aseguradas las pensiones». Que con los 2.884.500 que tiene Cataluña no se pueden pagar las pensiones de 1.800.000 jubilados y las prestaciones de los 840.000 parados.

Ya con las hermandades rocieras y casas andaluzas de L' Hospitalet, apeló al voto más visceral, para frenar a quienes «nos obligan a escoger nuestros sentimientos, a elegir entre España y Cataluña». Para bloquear a Ciutadans, partido al que las encuestas llegan a dar hasta seis diputados, por primera vez, pidió el voto para un PP que, «a diferencia de otros partidos», tiene representación en España y en la Unión Europea». Animada por las sevillanas que sonaban de fondo reclamó el apoyo para el PP, para trasladar a Europa un mensaje «serio»: que «Cataluña va a frenar los pies al sepatarismo».

 

A por el cinturón
Alberto Fernández se sumó ayer a la campaña electoral con una visita al barrio de Can Espinós de Gavà y apostó por convertir el tradicional «cinturón rojo» en «cinturón rojigualdo». El área metropolitana de Barcelona es uno de los puntos clave para el PP, partido que aspira a ganar votos de los socialistas descontentos con la propuesta federal del PSC. Fernández pidió en un centro cívico que «el cinturón rojo sea rojigualdo con el PP para frenar la deriva independentista de Artur Mas» y apeló al voto de «todos aquellos catalanes que se sienten también españoles».