Alonso tercer título a la vista

Fernando Alonso (Ferrari) ha logrado la victoria en el Gran Premio de Corea, por delante del británico Lewis Hamilton (Mclaren) y se pone líder del mundial tras los abandonos de los Red Bull del australiano Mark Webber y del alemán Sebastian Vettel.

Vettel tuvo que retirarse del Gran Premio de Corea cuando dominaba la carrera. Le traicionó el motor de su Red Bull
Vettel tuvo que retirarse del Gran Premio de Corea cuando dominaba la carrera. Le traicionó el motor de su Red Bull

Una de las temporadas más irregulares de Fernando Alonso a nivel individual y colectivo va camino de convertirse en una de las mejores. En un año histórico. El final de campaña del asturiano y de Ferrari está siendo fulgurante. La victoria en Corea le ha situado líder del Mundial y le ha convertido en el gran favorito para proclamarse campeón del mundo. La escalada que ha protagonizado en la últimas carreras, con la obtención de 90 puntos sobre 100 posibles, resulta incontestable. No sólo ha recuperado la moral de la escudería sino que no ha parado hasta convertir el F10 en un monoplaza ganador, a la altura de los Red Bull, que ya no son tan fieros como antes.

Alonso demostró en Corea que a día de hoy es el piloto más completo de la parrilla por más que los británicos se empeñen en decir lo contrario. El claro ejemplo de la irregularidad es Lewis Hamilton, que lo tuvo todo para ganar en Corea y en una curva perdió la posibilidad de acercarse a su segundo título. Lo mismo que Webber, al que un estúpido error de conducción puede apartarle de una corona que tenía prácticamente en el bolsillo mediada la temporada.

Las cosas en Corea empezaron torcidas. El circuito apenas estaba en condiciones para albergar un Gran Premio de Fórmula-1 y mucho menos si llovía, como fue el caso. Los monoplazas salieron detrás del coche de seguridad y momentos después debieron parar la carrera. Fue al segundo intento cuando al fin arrancó el Gran Premio. La lluvia bajó su intensidad y una hora más tarde de lo previsto los pilotos empezaron a luchar. Vettel comandó el grupo de forma incontestable, como era previsible, a un gran ritmo, ya que era el único en pista que tenía una visibilidad casi perfecta. Los demás tuvieron que luchar contra las cortinas de agua que levantaban los monoplazas. La pista estaba muy delicada y cualquier error podía costar muy caro. El primero en caer fue el líder, Mark Webber, que se subió demasiado por uno de los arcenes y chocó contra el muro. Además, se llevó por delante a Rosberg, que no pudo hacer nada por evitar la colisión.


El paso por boxes
Alonso aguantó el tipo como pudo detrás de Vettel y en alguna ocasión estuvo en condiciones de presionarle, aunque el nivel de riesgo era muy elevado. Las vueltas pasaban y el «safety car» debió neutralizar la carrera en varias ocasiones. El peor momento llegó cuando los dos pilotos tuvieron que pasar por línea de boxes. Vettel no cometió errores y a Alonso le colocaron mal una de las tuercas. Después se autoinculpó de ese fallo, porque no había parado el monoplaza en el lugar adecuado. Perdió mucho tiempo y eso dio la segunda plaza a Hamilton, que había pasado por boxes con anterioridad.

Otra vez Ferrari volvía a ser el equipo caótico que no aprovechaba las ocasiones. Pero el entuerto tuvo rápida solución porque el británico se pasó de frenada en la siguiente vuelta y Alonso pudo recuperar el segundo lugar. La carrera avanzaba y las posiciones se mantenían. Massa era cuarto y la posibilidad de atacar a Hamilton para restarle puntos era una utopía. Bastante tenía el brasileño con mantenerse en pista.

Sin embargo, en esta carrera dantesca todavía quedaba un capítulo final. Vettel iba directo a la victoria y cuando restaban unas pocas vueltas para el final, el motor le dejó varado en mitad de la pista. Una inoportuna avería le dejaba con la miel en los labios.

Alonso le superó a final de recta y lo que empezó como un desastre acabó con una fiesta. Ganó la carrera y se colocó líder indiscutible de la general. Y, paradojas de la F-1, de nuevo Renault puede dar un título a Alonso, que ya consiguió sus dos campeonatos con ellos. Ahora, de forma indirecta y gracias a la avería del motor Renault de Vettel, se acerca a su tercera corona. Cosas de este deporte. Webber o incluso Hamilton pudieron vencer en Corea, pero el único que no falló fue el piloto español, que buscó la suerte como hacen los campeones. En Brasil, en Interlagos, puede convertirse en tricampeón mundial.


Las cunetas
- Alonso será campeón dentro de 15 días si gana en Brasil y Webber acaba quinto o peor, sin que importe lo que hagan Hamilton y Vettel.
- La otra posibilidad es terminar en segunda plaza, que Webber cruce la meta en octava o peor posición y que Hamilton o Vettel no ganen.
- Y por último, que acabe tercero, con Webber décimo o peor y que ni Hamilton ni Vettel terminen por delante del asturiano.
- En Brasil puede pasar de todo, teniendo en cuenta que las carreras en Interlagos suelen ser caóticas.
- En Brasil esperan a Fernando con indiferencia por el enfado de la afición por lo ocurrido con Massa.