Los democristianos irlandeses aspiran a gobernar en solitario

Los irlandeses acudieron ayer a las urnas en unas elecciones marcadas por el pesimismo del paro –la tasa de desempleo es del 13,4 por ciento– y un futuro incierto que lo único que deja claro es que aún queda un largo camino para salir de la crisis.

Una religiosa acude a votar en la localidad de Knock
Una religiosa acude a votar en la localidad de Knock

Tras un rescate bancario que dejó vacías las arcas del Estado iralandés, el pasado mes de noviembre, el que en su día fue llamado el Tigre Celta tuvo que pasar por la humillación de aceptar un rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional valorado en 85.000 millones de euros. Atrás quedó la época dorada marcada por una burbuja inmobiliaria a la que nadie quiso cortar las alas.

Como castigo, se espera que los irlandeses lleven al Fianna Fail a los peores resultados de su historia. De nada ha servido quitar a Brian Cowen como líder. Todo indica que Fine Gael se convertirá en el nuevo partido del Gobierno. Enda Kenny será el próximo «taoiseach» (primer ministro), pero hasta esta tarde no se sabrá si tendrá que tirar de los laboristas para formar una coalición o conseguirá que, por primera vez, su partido gobierne en solitario. El partido liberal ha gobernado dos veces entre 1982 y 1987.