El triunfo del pop ilustrado

«Nos gusta el pop clásico pero de ninguna forma queremos sonar a rancio». Éste es el lema de Guillermo Farré, bajista y compositor principal de Mittens, para explicar el sonido de una de las sorpresas nacionales del año pasado.

El quinteto  basa su éxito en buenas melodías y letras en inglés con referentes exquisitos
El quinteto basa su éxito en buenas melodías y letras en inglés con referentes exquisitos

«Retro, pero sin clichés», añade Javier Lorente, guitarrista de la formación que parte de los Beach Boys para acercarse a Wilco, aunque todos tienen en la cabeza a Phil Spector.

«Deer Park Mirage», su primer largo, suena melancólico, como una merienda campestre de la típica familia media americana. «El título (‘‘Espejismo del parque de los ciervos'') hace referencia a una novela de Norman Mailer que me encanta y que tomo como punto de partida», dice Farré. Un libro lleno de pasiones humanas y decadencias artísticas que podría llevar como banda sonora el disco de los madrileños. «Aunque en la música hay mucha apariencia y gente que va de ‘‘gafapasta'' insoportable, creo que la imagen de rockero drogadicto está pasada de moda. El que escucha música pop hoy es una persona leída, culta, informada, y citar a Mailer no es como si hablásemos de un escritor checo olvidado», dice Javier Moya, batería de la formación. Puede que por eso la crítica (entre ella, la de este periódico) haya coincidido en señalar que su disco esté a la altura de sus referencias «sin sonrojos». Sus canciones, de envoltorio amable, esconden historias como la de Claudine Longet (actriz de sonrisa angelical en «El guateque» de Peter Sellers), una historia propia del ángel caído en la que la encantadora Longet fue acusada de asesinato de una estrella olímpica de esquí («I shot the skier»).

En lo musical, sorprende la desnudez de sus canciones, a pesar del cuidado de los arreglos. Los temas que Farré (que también es el alma de Wild Honey) lleva a la sala de ensayos funcionan en acústico. «El trabajo para que la canción crezca es muchas veces eliminando cosas, potenciando la melodía», dice José Luis Fernández, otro guitarra de la banda. Y dejando espacio a la voz de Anita Steinberg. «Nos gustan los Beach Boys y por eso metemos guitarras surferas, y si cantamos en inglés, no es una pose, es nuestra forma natural de pensar en música», añade Farré.

El nombre accidental
De los veinte mejores grupos elegidos por la prensa especializada el año pasado –y ellos aparecen en casi todas las listas–, muy pocos cantan en inglés. El castellano ha pasado de ser algo poco lustroso a base del éxito de grupos «indies». «La calidad de la música que se hace en España es increíble, yo nunca había tenido tantos discos en casa de grupos de aquí», dice Moya. «Pero el inglés es nuestro recurso estético. Identifico componer música con la lengua», dice Farré, que ya ni recuerda por qué el grupo se llama Mittens («manoplas», en inglés). «Es algo accidental que hicimos al empezar y con lo que ahora tenemos que aguantarnos», comenta con algo de resignación.


Las croquetas y la BBC
Mittens autoedita sus discos, no tienen compañía «porque no les convence lo que ofrecen». «Nunca hemos pedido algo para hacernos ricos, es que las compañías, incluso las medianas, piden porcentajes de todo discos, conciertos, merchandising...», dice Moya. «Así que quedamos una tarde, hacemos croquetas y cócteles, formamos una cadena y empaquetamos los discos para venderlos por internet, lo cual es una pésima idea porque al final acabamos manchándolos y haciendo el pino», cuenta. La banda ha regalado su primer largo en descarga gratuita y legal, y, gracias a eso, han sonado en BBC 6, la cadena musical de la radio pública británica, que les incluyó en un programa especial sobre Creative Commons.