Socios sin visión

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El fútbol español tiene pocos remedios. El que le afecta principalmente, el de la economía, en el momento en que hay algunos directivos que se tientan la ropa y procuran mejorar la situación hay reacciones de los aficionados que, en lugar de ayudar, pretenden agravar más los problemas.Manolo Llorente, presidente del Valencia, se hizo cargo del club en bancarrota. Las alegrías de un presidente insensato, que comenzó a construir un estadio sin tener vendidas las parcelas de Mestalla, además de empeñarse hasta las cejas en fichajes equivocados, obligaron el año pasado a una ampliación de capital y en éste ha habido que vender a Villa, Silva y Zigic, además de Marchena. Llorente mantuvo a sus figuras la pasada campaña para tratar de asegurar la vuelta a la Liga de Campeones. Lo consiguió y ahora ha tenido que hacer caja con los mejores de la plantilla. El Valencia ha metido cien millones en caja para salir de los problemas más inmediatos. Las cuentas han comenzado a cuadrar.Ante la actual administración, sensata y adecuada a las deudas e ingresos previstos, el presidente ha tenido que oír protestas en la convención de peñas valencianistas celebrada en Alzira. Todo club que ha sentido cerca la presión de las peñas ha pasado apuros de tipo social y económico.El Valencia está en dolorosa travesía del desierto y con los dirigentes deben caminar los socios. Salvo que deseen quemar el club como una falla.