Por el mundo por María José Navarro

La Razón
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Aprovechando que todas las conversaciones de bar sin excepción van sobre lo mal que está todo, hoy iremos a la contra, que para eso soy solo una pero hablo en plural mayestático. Al lío. Sé que no soy la única que ha optado por tirar por la calle de en medio y empezar a hablar en positivo, que ni en eso soy líder de masas. Mi inspiración, claro está, es Televisión Española y su celebérrimo «Españoles por el Mundo», formato pestiño hasta la saciedad del que no se escapa ni yendo a Albacete, donde puede verse «Castellano-Manchegos por el Mundo». Televisión Española nos anima la crisis diciéndonos lo tontos que somos por vivir mucho peor que todos esos españolesporelmundo que se han ido al Caribe y regentan un hotel de super lujo, y una sospecha que lo que quieren es que emigremos todos en busca de la hamaca prometida. Una, más modesta y fiel a sus raíces, ha hecho lo propio un par de días a un sitio mucho más bonito que el Caribe: Plasencia. Escribo estas líneas bajo un aguacero, viendo una plaza porticada en la que no hay manatís ni yates ni nada, pero, qué quieren que les diga, a mí me gusta casi más. Se viene una a estos sitios que tenemos al lado y no echamos cuenta y se hace las mismas preguntas sobre qué hacemos llevando esas vidas tan perras en ciudades llenas de coches, las mismas que me haría en Martinica. Eso sí, en Plasencia no hay tantos mosquitos, que ya lo dijo el ministro, y hay jamón del bueno. Y morcilla patatera, oiga.