Sinde una gestión en números rojos

Sinde ahonda en su enfrentamiento con las TV acusándolas de ser un «coste» para el ciudadano. Pocas veces una ministra, con tan poco tiempo en el cargo, 16 meses, había logrado enemistarse con tantos sectores distintos

Las desafortunadas declaraciones de Ángeles González-Sinde sobre las televisiones privadas, a las que ha acusado de preocuparse más por la búsqueda de publicidad que por la programación de sus contenidos, son hasta el momento la última brecha abierta en su Ministerio, al que llegó en abril de 2009, nombrada tras el cese de César Antonio Molina. Con el tema aún caliente, Sinde insistió ayer desde Oviedo –a donde acudió para firmar con el Gobierno un convenio para la conservación del Prerrománico– en su discurso, no se desdijo y aseguró que «las televisiones son un coste importante para el ciudadano puesto que tienen esa exclusividad de la concesión de las ondas. Han hecho muy buena inversión en cine español y yo les animo aseguir haciéndolo, aunque no comprendo su resistencia o su cuestionamiento de esa correspondencia con la sociedad a cambio de sus concesiones cuando saben hacer y producir buen cine». «Nos sentimos ofendidos una vez más por la ministra. Le traiciona el subconsciente y parece que sólo piensa en el cine», decían el lunes desde Uteca, entidad que agrupa a los canales privados. La cadena de agravios y frentes abiertos de González-Sinde suma uno más. Pocas veces una ministra, con tan poco tiempo en el cargo (en el mes de abril se cumplió un año de su nombramiento, un aterrizaje que pilló por sorpresa al mundo de la cultura) ha logrado enemistarse con tantos sectores distintos casi de manera simultánea. Conflicto de interesesVolvamos a abril de 2009. No había pasado la nueva titular de Cultura ni 48 horas en el despacho cuando tuvo que enfrentarse al primer problema. A la realizadora (con un Goya en su haber a la mejor dirección novel por «La suerte dormida», en 2003) y guionista de filmes como «Mentiras y gordas», se le acusaba, por parte de la Asociación de Internautas, de tener «intereses personales y familiares con todo lo relacionado con la industria del cine y la gestión de los derechos de autor». Pocos meses después, en plena canícula de agosto sus propios compañeros de profesión (a Sinde se la bautizó como «la ministra del cine») le plantaban cara en un duro manifiesto firmado por «Cineastas contra la Orden» y en el que se argumentaba que las nuevas ayudas que fijaba el el borrador de la orden ministerial redactado por Cultura ponían en peligro «un 60% de las producciones anuales, que son las que producen un cine de diversidad cultural». El texto decía: «Protestamos por el contenido de una Orden que aplaude a los grandes, a los ricos, a los que tienen mucho, a las empresas que aparentemente menos lo necesitan» o «ninguna industria se basa en un único tamaño ni un único modelo de producto, desde los coches hasta los secadores de pelo». Las protestas de esta plataforma en Bruselas forzaron a que la Unión Europea tuviera que revisar a fondo el sistema español de ayudas, lo que dejó en el aire la concesión de las mismas durante un par de meses, lo que causó gran incertidumbre en el sector. Agravio comparativo al arteCon la crisis en pleno apogeo, y ya a finales de septiembre de 2009, una cifra sacudía al mundo del arte: las ventas de las galerías habían caído un 40% con respecto a la misma fecha del anño anterior. El sector utilizó dos palabras para definir la situación, «grave y preocupante». «Si el Estado mira para otro lado no sé qué vamos a hacer», se quejaban desde la Unión de Artistas Audiovisuales. El recorte económico previsto para Cultura afectaba sobre todo a tres partidas estrella, restauración de bienes culturales (31,8%), museos (con una caída de un 13,31) y exposiciones (que bajaba un 20%). Se acuñó la expresión «agravio comparativo» de Sinde hacia el arte, de existir sectores de primera y de segunda. La tormenta subió de tono: a Sinde se le achacó falta de interés: «Se defiende al cine, que siempre ha sido el niño bonito y no se muestra respeto a las artes plásticas», comentaba una veterana galerista madrileña. ¿Y la Ley de Mecenazgo?La reunión que pedían los colectivos de las artes plásticas no tardó en llegar y fueron recibidos en la casa de las Siete Chimeneas. Entre las reivindicaciones del sector prima una, frente a la que no existen fisuras: la urgencia de una Ley de Mecenazgo. Sinde aún estudia sus peticiones y tiene ese importante frente abierto.Biblioteca Nacional El Boletín Oficial del Estado recogió el 5 de mayo la supresión de la dirección general de la Biblioteca Nacional, dentro de un plan general de austeridad que suprimía una veintena de direcciones generales. Su responsable, Milagros del Corral, decidió renunciar a su cargo. Nombrada por César Antonio Molina y avalada por una sólida trayectoria, su salida cayó como una bomba en el mundo de la cultura. Así lo expresaron Rodríguez Adrados, Margarita Salas, Soledad Puértolas y Gonzalo Suárez, entre otros miembros del patronato de la institución. Todos los ojos se volvieron hacia Sinde, quien catorce días después criticó con una dureza inusual a la ya ex directora de la Biblioteca Nacional: «Decidió abandonar el barco sin atender a razones, sin querer escuchar alternativas. Se marchó y dejó el puesto», se despachó. La institución ha estado sin director durante dos meses, hasta la llegada de Gloria Pérez-Salmerón. Buenas Prácticas y DuatoEl retraso en la aplicación del Código de Buenas Prácticas, que puso en marcha Molina, generó malestar en el mundo de las artes escénicas. La fecha de caducidad de los responsables del Teatro de la Zarzuela, la Orquesta Nacional de España, la Compañía Nacional de Teatro Clásico, el Centro Dramático Nacional, el Ballet Nacional y el Centro Dramático Nacional estaban sobre al mesa. Nacho Duato, al frente de este último desde hace 20 años, fue el más batallador. Tras deshojar durante meses la margarita, la ministra confirmó el pasado 1 de junio que dejaba la formación en julio. «Ojalá que pueda colaborar con nosotros cuando sea necesario», fue su adiós. Ayer se supo que Duato dirigirá, desde el 1 de enero de 2011 y durante los próximos cinco años, la compañía de ballet del teatro Mijáilovski de San Petersburgo, según recoge el diario ruso «Kommersan». Por primera vez en más de cien años una compañía rusa será dirigida por un extranjero», se leía en el diario ruso.