Nacho Vegas va hacia la luz

Inicia la gira de «La zona sucia», éxito «indie» de crítica y público

Lo explica siguiendo un paralelismo con la canción popular, como el blues o el flamenco. «Todas las culturas tienen esa música popular que se canta en entierros o trabajos penosos. Me sigue interesando explorar ese terreno, porque allí es donde te enfrentas a sentimientos tristes que sacas para combatir, porque lo peor que puedes hacer es regocijarte en ellos», dice Nacho Vegas, que sabe que las canciones surgen de «las cosas que no comprendes».

La historia de Vegas, para muchos el mejor letrista en castellano, parte del «underground» más profundo, de «La zona sucia» que da título a su quinto disco, autoeditado, hasta el número tres de la lista de discos más vendidos esta semana, por detrás de Pablo Alborán y Sergio Dalma. Pero hace falta aclarar, para quienes no le conozcan, que Vegas sería el reverso tenebroso de aquellos dos, algo así como comparar a Federico Moccia con John Fante. Su estilo es más el del trovador de la voz arañada, casi quebrada, que presagia catástrofes preferentemente amorosas a punto de estallar bajo nuestra nariz. «Creo que el éxito es relativo», decía algunos días antes de que el disco saliera a la venta, por San Valentín. «Hemos ido sumando a gente que poco a poco ha empezado a interesarse por canciones largas, sin estribillo, con melodías poco claras, de temas... difíciles», asegura Vegas, que arranca gira mañana y que ya ha vendido todas las entradas para dos conciertos en Barcelona (18 y 19 de marzo) y en Madrid (24 y 25), donde ha anunciado una tercera fecha, el 29.

Aunque en lo estilístico no ha roto con su trayectoria anterior, ni la voz suena más melodiosa, ni abandona la primera persona, las canciones del álbum «siempre arrojan luz», asegura. Puede que sea el disco más luminoso de un letrista que ha buscado ya en la sordidez del alma. «Las canciones parten de las zonas de incomprensión, presentan el desorden. El amor nutre muchos temas por ser un sentimiento contradictorio: fuerte y frágil. Las cosas buenas de la vida son absolutos, cosas que son un principio y fin en sí mismos, sin finalidad práctica. Pero claro, hay que procurar conservarlas. Esa paradoja es la que hace que sea muy difícil de explicar y uno necesite hacer canciones para hablar de ello», asegura.

Músicos que leen
Aunque en el disco Vegas canta que «digamos que la palabra no es un medio para ser feliz», su pop de raíz literaria toma prestado textos de Saroyan o McCullers. Ayer pronunció en la Casa de América un experimento de conferencia sin papeles, con una imagen de fondo: «Hay algunos cantantes que leen» se titulaba, sobre la influencia de la literatura en la música popular. «Me gusta mezclar los textos de esas novelas con titulares de periódicos o frases que escucho en la barra de un bar», cuenta. En «El mercado de Sonora», por ejemplo, el estribillo surgió durante su gira mexicana. «Buscábamos algo en el mercado de la Ciudadela, donde se vende mucha artesanía, y una mujer nos dijo que no lo íbamos a encontrar allí, sino en el de Sonora. ‘‘Pero allí no les conviene ir'', nos dijo».

¿Qué les diría a los que sólo ven cosas tristes en sus discos? «Que la tristeza es una realidad. Pero una canción no puede hacerte sentir triste. Si es así, es una mala canción».


Asturias y la Fórmula-1
En su búsqueda por la raíz popular, que se aprecia en las letras y en guitarras acústicas o acordeones, Vegas destaca «Taberneros», la canción que considera «más emblemática», construida con frases que salen de canciones y de poemas tradicionales asturianos, «muy sencillas, muy puras», y que se parecen «a las primeras que escribes». Hablando de Asturias, y puede que cayendo en el tópico que le quite solemnidad a sus palabras, también le apasionan la Fórmula 1 y Fernando Alonso. Porque «La zona sucia» es también la parte de los circuitos por la que no pasan coches, llenas de gravilla o impurezas, como la vida, como sus letras.


Dónde: C. C. Miguel Delibes (Valladolid).
Cuándo: Hoy y mañana.
Cuánto: entradas agotadas.