Fotografía

Un Dios que se puede tocar

«Visitar Arte+Fe es como ir a Arco o al Reina Sofía, pero con obras que te hablan de Dios». Así resume María Tarruella, pintora y comisaria de la exposición, la experiencia que muchos podrán tener hasta el 26 de agosto en la Fundación Pons de Madrid, en la calle Serrano 138.

La obra «Agnus Dei» simboliza la entrega y sacrificio del Señor
La obra «Agnus Dei» simboliza la entrega y sacrificio del Señorlarazon

«Se trata de un arte que lleva a Dios y habla de la experiencia cristiana de sus autores, que son de un origen muy diverso: hay católicos, baptistas, metodistas, ortodoxos... pero todos aman a Dios. Es un arte como camino de ascensión a lo divino, no una discusión teológica». Tarruella especifica a LA RAZÓN que «hemos seleccionado a los artistas uno a uno, buscando gente de fe y que no tengan una vida alejada de Dios».

Nada más entrar, llama la atención es un cordero disecado sobre unos periódicos. Se trata de la obra «Agnus Dei», del baptista holandés Willem Zijlstra, que parece estar violando la tradición protestante de no hacer imágenes religiosas que representen a Dios. «Es cierto», admite Zijlstra a LA RAZÓN, «pero quizá después de quinientos años, los protestantes vamos entendiendo mejor cómo usar el arte para expresar la fe. También los católicos, que solían ser muy conservadores en el arte religioso, van creando nuevos lenguajes».

El altar del mundo

Zijlstra no mató al cordero: lo hizo un profesional y cuando le tocaba. El artista lo compró, lo disecó, lo ató y expresó así a Cristo, inerme, indefenso. «Lo coloqué en la entrada de mi comunidad en Holanda y la gente me decía que les ayudaba a entender la Cena del Señor, su entrega, su sacrificio. Los periódicos representan el altar, nuestro mundo, con sus noticias de desgracias y calamidades».

El italiano Giovanni Casanova ha llenado con tierra 144 bolsas de papel y en ellas ha escrito «Dios» en varios idiomas. «La tierra somos nosotros; el envoltorio, bolsas metalizadas, rígidas, expresa nuestras rigideces, nuestro deseo de limitar a Dios, de controlarlo», explica Casanova.

Una de las piezas más interactivas está hecha con botellas alineadas. «Parece un cementerio con ángeles, pero en cada botella hay un mensaje para Dios, y puedes escribir el tuyo». Las «Lágrimas de María Magdalena» es la obra más multisensorial de la exposición: el cabello de la pecadora se ha de tocar, oler el perfume derramado y hasta ver sus lágrimas sobre el cristal. La artista sevillana Adriana Torres de Silva expresa así que Dios abraza y salva al espectador.