Sólo el 10% de los afiliados del PSM votó

Los socialistas madrileños han pasado de «la fiesta de la democracia al aquelarre de las listas entre compañeros». La reflexión no es de ningún socialista sino del vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, al que ayer algunos miembros del PSOE en la capital le tenían que dar la razón a su pesar.

Maru Menéndez es portavoz del PSOE en la Asamblea
Maru Menéndez es portavoz del PSOE en la Asamblea

El «número dos» de Esperanza Aguirre dio en el clavo a la vista de lo que sucedió por la tarde en las agrupaciones del partido en la capital. Desde que se hiciera pública la composición de la candidatura del Secretario de Estado para el Deporte, las heridas abiertas en las filas socialistas por las primarias han vuelto, si es que alguna vez se cerraron. Antes de la aprobación definitiva de la lista por parte de Comisión regional, los militantes votan en sus agrupaciones a favor o en contra de la misma.

Entre el martes y miércoles los socialistas de siete distritos dieron su opinión al respecto con un resultado que se repitió ayer de forma aplastante. En ocho distritos (Hortaleza, Retiro, Vallecas-Villa, Vicálvaro, Barajas, Moncloa, Villaverde y la ASU (Agrupación Socialista Universitaria)) ni siquiera llegó a votarse la lista confeccionada en los despachos de Callao, según informaron fuentes socialistas. De estos, cinco eran casos previsibles: En las agrupaciones dirigidas por un secretario general crítico con el líder del PSM ni siquiera hubo lugar a votaciones. «Apelando al reglamento hemos decidido que la votación de esta lista no debía realizarse. Incumple el artículo 72, no podíamos someter a refrendo de los militantes una candidatura que no cuenta con el apoyo del candidato al cien por cien, es ilegal», aseguraba un miembro de una de las agrupaciones que defienden la postura de Jaime Lissavetzky. En las catorce restantes (Ciudad Lineal, Chamartín, Chamberí, Usera, Fuencarral, Latina, Moratalaz, Vallecas Puente, Salamanca, San Blas, Tetuán, Carabanchel, Arganzuela y Centro) sí que se votó, sin embargo, tras emitir su opinión, los partidarios del Secretario de Estado decidieron impugnar las listas.

¿El resultado? En ninguna de las 22 agrupaciones del PSOE en la capital la lista de Gómez ha salido libre de daños. A la escasa participación en el proceso, que partidarios de Lissavetzky cifraron en algo más del 10 por ciento (de los 6.804 militantes que había en el censo socialista en las primarias aprobaron la candidatura más de 600), se sumó la ronda de impugnaciones que vuelve a dejar en entredicho el poder de Tomás Gómez sobre sus filas. Ahora sólo Ferraz tiene la última palabra, Lissavetzky ha conseguido dar su golpe de efecto y, a la vista del resultado, la federal tendrá que actuar.


Maru Menéndez: Ferraz «no es el primo de Zumosol»
A vueltas con el artículo 72, el que dice en los reglamentos del PSOE, que una lista no puede salir adelante y llegar a convertirse en papeleta electoral si no tiene la aprobación del candidato, continuó ayer la guerra en que está sumido el partido liderado por Tomás Gómez. La dirección federal, ya ha dejado clara su postura. Si la Ejecutiva regional no acepta negociar con el «número uno» para la capital, Jaime Lissavetzky, intervendrá en la elaboración de la lista de Madrid en la primera semana de marzo. De momento les encomiendan a negociar. En la dirección regional no quieren ni oir hablar de la posibilidad de que Ferraz meta mano en la capital y así lo expresó la portavoz de los socialistas en la Asamblea y miembro del Comité Electoral, Maru Menénedez. La Ejecutiva Federal «no es el primo de Zumosol», contestó a los periodistas cuando la preguntaron sobre la posibilidad de que se produzcan cambios en la lista que el PSM ha confeccionado para Lissavetzky.