Gràcia se aprieta el cinturón para sus populares fiestas

Los vecinos ultiman los detalles de la ornamentación para la edición más modesta de los últimos años

Una vecina trabaja en la decoración de la calle Fraternitat, ganadora de la pasada edición. Para este año están preparando una enorme pista de baile de la que colgarán faldas de tul.
Una vecina trabaja en la decoración de la calle Fraternitat, ganadora de la pasada edición. Para este año están preparando una enorme pista de baile de la que colgarán faldas de tul.

BARCELONA – A falta de unos días para que comience la fiesta mayor de Gràcia, el barrio es un constante trajinar de vecinos esmerándose en los detalles que conforman la decoración de las calles. Botes de pintura, papeles de colores, flores de celofán y maniquíes de periódicos y alambre se amontonan en cualquier rincón a la espera de cumplir su función ronamental. Es agosto y estas fiestas se antojan como uno de los grandes alicientes para aquellos que no tienen más remedio que pasar agosto en Barcelona. Así que, por unos días, el barrio de Gràcia despierta de su letargo estival para llenarse de color, actividades y gente. Las estructuras y los adornos, sin embargo, lucen menos que otros años. La crisis, evidentemente, también participa de las fiestas.
Así las cosas, tres espacios y una calle se han caído respecto a la pasada edición. Las guirnaldas y los adornos son más modestos y, en su mayoría reciclados, con la excepción de la multipremiada calle Verdi. Lo suyo son las macroproducciones que rebosan exhuberancia y no dejan a nadie indiferente. Para esta ocasión, los vecinos se han basado en el lejano y salvaje oeste. Los curiosos que se acerquen encontrarán en apenas 100 metros detalles que evocan a los clásicos «Centauros del desierto», «La diligencia» y, cómo no, el «Fort Apache» coronando la calle. El visitante podrá emular a John Wayne y enfrentarse al temible indio Cicatriz en su propio poblado o tomarse un whisky en el Saloon a lo Henry Fonda.
«Esperemos que ningún vándalo quiera llevarse un recuerdo de la calle», señala Josep mientras ultima una de las lámparas en forma de araña que colgarán del Saloon. «A veces me pregunto si no sería mejor suspender la fiesta para que todo volviera a la normalidad», añade. Y es que la masificación es uno de los grandes enemigos de la celebración. Los operadores turísticos no dudan en ofertar la fiesta mayor de Gràcia como un reclamo más y eso se nota. Por ello, desde la propia organización, se ha intentado que la ornamentación de las calles no sea tan invasiva como otros años. «Queremos facilitar el paso de la gente y la accesibilidad para personas con movilidad reducida», señala el presidente de la Fundación Fiesta Mayor de Gracia, Ricard Estruch.

Verdi versus Fraternitat
Verdi, además, tiene el reto particular de superar a la calle Fraternitat que, contra todo pronóstico, ganó la pasada edición. Espoleados quizá por el éxito en esta calle no han escatimado recursos y han convertido el espacio en un gran salón de baile de cuyo techo improvisado cuelgan faldas de tul. Con una particularidad, el baile es de gigantes y a duras penas una persona de estatura media supera las pantorrillas de los bailarines.
En Joan Blanques de Baix tres mujeres trabajan meticulosamente en unas flores hechas a base de yogures. Son Carme y Consol, dos jubiladas, y la nieta de la primera, Esther. La ornamentación estará basada en el agua y elementos vinculados como las nubes, flores o gotas de lluvia. «Lo hacemos todo con material reciclado porque las subvenciones han caído», dice Consol. «Por eso pedimos a la gente que consuma en las barras de las asociaciones de vecinos. Con eso pagamos a los músicos», señala Esther. Y añade: «Este año tendremos conciertos de jazz, blues y swing». «¡Y habaneras! ¡Las habaneras no pueden faltar!», apunta entre risas Carme. «También repetiremos –prosigue Esther– con la degustación de cafés. El año pasado funcionó muy bien».
No obstante, la sensación general es que la fiesta mayor va a ser un poco más deslucida. Al margen de las favoritas habituales, el resto de calles participantes apenas han comenzado con los preparativos. El aspecto de, por ejemplo, las calles de la Perla, Ciudad Real, o la plaza Rovira i Trias no difiere mucho del habitual salvo por los accesos cortados al tráfico y algún modesto escenario.
Mención aparte merece Progrés. Los vecinos han decidido emular el universo de Star Wars con un nivel de detalle asombroso. No eran pocos los que aprovechaban para hacerse fotos con el esqueleto de lo que será C3PO, el Halcón Milenario, el Tie Fighter imperial o los simpáticos jawas.
La fiesta mayor de Gràcia dará comienzo el miércoles 15 y se prolongará hasta el martes 21. Para esta edición, la organización ha hecho especial hincapié en la solidaridad. Por ello, se ha llegado un acuerdo con Cáritas para vender 2.000 pulseras con el lema «Festa amb cor» y el logo de ambas entidades que se podrá adquirirpor dos euros en los distintos espacios de la fiesta, y cuya recaudación se dará a la propia Cáritas para fines sociales; además, en la plaza Revolució se organizarán actividades para difundir la tarea de las entidades solidarias de Gràcia y de la ciudad.