Teatro

Barcelona

Zapata divino tenor

Presenta junto a Ara Malikian un espectáculo donde parodia el universo de los divos

Zapata divino tenor
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Ludovico es el menor de cinco hermanos. Los otros cuatro se dedican a tocar un instrumento: la guitarra española, uno, dos el violín, y el violonchelo, otro. Son huérfanos: la madre murió en el último parto. Y es que el niño Ludovico pesó al nacer 7 kilos y medio. Ella era una reputada cantante de ópera con un deseo que no pudo ver cumplido: tener un hijo cantante. Una lástima que le hayan salido los cuatro virtuosos de la música. Pero, y ¿el quinto? El pequeño está un poco marginado. Todo cambia cuando un día descubre que tiene voz, y muy buena. «En ese momento me doy cuenta de que tengo el poder y de que después de pasar tanto sufrimiento los puedo machacar», asegura José Manuel Zapata, que añade: «Me convierto en el divo divino». «Los divinos» llega a la Sala Roja del Canal de la mano del tenor y del violinista armenio Ara Malikian. La idea se fraguó hace un par de años, cuando ambos coincidieron en Barcelona y decidieron trabajar juntos al grito de «tú y yo tenemos que subirnos a un escenario».

Un piloto barroco
La dirección artística la firma Marisol Rozzo, pareja del armenio, mientras que la musical es de Zapata y Malikian. A través de una serie de «sketches», los protagonistas se adentran en el mundo de la ópera y parodian su superficialidad. El repertorio operístico es de primera «para que el público pueda disfrutar y halle en la música un elemento para ser un poquito más felices», comenta el cantante, quien desgrana que se oirán fragmentos de Verdi, Tchaikovski, Mascagni, Dvorak y Saint-Saens, entre otros.

Zapata se ha aligerado: ya no luce ni barba ni bigote, debido al imperativo de una «Incoronazione di Popea» dirigida por Emilio Sagi, y viste con ternos barrocos, «que es el tiempo en el que hemos ideado nuestra historia, un periodo de mucho virtuosismo». ¿Es un divo? Nada más lejos de la realidad: «Cada vez quedan menos. Es un personaje inseguro que tiene casi la obligación de demostrar cada día quién es. Ser Juan Diego Flórez es una faena porque tienes que examinarte diariamente y se convierte en una esclavitud. Yo soy el tío más inseguro del planeta, pero, ojo, de divo, nada, aunque me he topado con unos cuantos a lo largo de mi carrera». Ya tiene sustituto para Ludovico: el 1 de abril estrena en el Palau de les Arts «Opérame. Qué diablos es la ópera», escrita y dirigida por él y en la que interpreta a un científico loco que crea un robot que reproduce la voz humana. «A través de él voy explicando qué es y cómo funciona el mundo operístico. Es divertidísimo. Me gusta arriesgar en estos tiempos duros. Mi caché me lo he gastado en contratar gente para el espectáculo. Atravesamos un momento dramático y es necesario que nos apoyemos», asegura. Conoce bien la situación de los teatros de ópera europeos, ya que se prodiga bastante en Bélgica y Alemania, «que no viven con el agua al cuello. Sin embargo, en Estados Unidos, donde se nutren del mecenazgo privado, han caído un montón de teatros de segunda fila». Zapata se pone muy serio cuando comenta que no son necesarias «grandes cantidades de dinero, sino imaginación. Hacer más con menos. Yo he visto a Sagi montar con material de Ikea. A los directores de escena se les ha dado siempre lo que han pedido. Hoy faltan ideas, no abultados presupuestos», explica. Hace tiempo que no le vemos en el Teatro Real («es que los repertorios que programa Mortier no son para voces belcantistas», suelta), pero volverá a frecuentar la casa a partir de junio con «Poppea y Nerone», de Monterverdi, nada menos que a las órdenes de Warlikowski y con Cambrelling en el foso. Será Arnalta.


En plan Michel Teló
Si brujulean por Youtube se toparán con un vídeo desternillante de José Manuel Zapata. ¿No le reconocen? Es la señora de la limpieza vestida de negro que está entre las dos señoritas que se cubren con una toalla. Canta a pleno pulmón el éxito del brasileño Michel Teló. Si tienen un minuto libre no se lo pierdan. Aquí también está divino.


- Cuándo: del 23 de febrero al
4 de marzo.
- Dónde: Sala
Roja. Teatros del Canal. Madrid.
- Cuánto: desde 22 euros.