Oftalmología

Expertos avisan que el uso de lentes de contacto cosméticas puede afectar gravemente a la salud ocular

Con motivo de la celebración de Halloween, el próximo 31 de octubre, en el que muchas personas utilizan lentes de contacto de fantasías para complementar sus disfraces, el Consejo General de Colegios de Opticos-Optometristas ha advertido de que este uso puede afectar gravemente a la salud ocular.

"Las lentes de contacto no son un simple accesorio de moda, sino productos sanitarios, y solo la evaluación previa que realiza un óptico-optometrista determinará si los pacientes pueden utilizarlas sin problemas", ha avisado el presidente del Consejo, Juan Carlos Martínez Moral, para recordar que el ojo de cada persona "es diferente"y que "no existe"una lente estándar que se ajuste "perfectamente a todos".

Y es que, cuando se adapta una lente de contacto, el óptico-optometrista evalúa aspectos como la salud general y ocular del paciente, el estado del ojo y la medida de la córnea y, lo que es más importante, realiza un seguimiento periódico del proceso de adaptación. Además, este especialista también enseña las pautas de manipulación, limpieza y desinfección esenciales para minimizar cualquier posible riesgo, así como las horas de uso recomendadas y la frecuencia de reemplazo de las lentes.

RIESGOS PARA LA SALUD OCULAR

Uno de los principales problemas es que estas lentes de fantasía se adquieren con gran facilidad a través de Internet, bazares, centros de belleza y otros establecimientos no autorizados, sin que exista "ningún tipo"de garantía sanitaria.

Por tanto, y aunque se suele llevar durante un corto periodo de tiempo, su uso puede producir una sensación de sequedad y arenilla en los ojos, enrojecimiento, irritación e, incluso, dolor al retirar la lente. Asimismo, otros riesgos asociados con un uso inadecuado incluyen conjuntivitis, inflamación corneal, reacciones alérgicas, abrasión corneal derivada de una adaptación deficiente y pérdida visual.

En este sentido, algunos estudios han constatado que los usuarios de lentes de contacto que no las compran en un establecimiento sanitario de óptica tienden a no respetar las pautas de mantenimiento e higiene necesarias para disminuir el riesgo de lesiones corneales e infecciones oculares, ya que no han contado con la labor educativa previa que realiza el óptico-optometrista.