Santander no podrá igualar el beneficio de 2009 por las exigencias de Basilea III

Gana 6.080 millones de euros hasta septiembre tras provisionar 472 millones

El Santander ganó 6.080 millones  hasta septiembre
El Santander ganó 6.080 millones hasta septiembre

El Grupo Santander ha obtenido un beneficio atribuido de 6.080 millones de euros de enero a septiembre, un 9,8% menos que el mismo periodo del año anterior debido a las nuevas exigencias de provisiones del Banco de España derivadas de Basilea III. De hecho, el consejero delegado de la entidad, Alfredo Sáenz, admitió que no espera alcanzar al cierre de este ejercicio el beneficio neto de 8.943 millones de euros de 2009, y que será de en torno a 500 millones de euros menos. A pesar de ello, se mantendrá la retribución al accionista en 0,60 euros por título. Sáenz destacó que la entidad ha preferido ser prudente para afrontar un 2011 incierto en el que deberá consolidar las operaciones de compra que ha ejecutado, y reforzar su solvencia en un entorno de paro en el que la morosidad seguirá repuntando, sobre todo por parte de las empresas. En este sentido, Sáenz se marcó como objetivo situar su «core capital» en el 9% el año que viene, desde el 8,5% actual. En cualquier caso, la diversificación geográfica le permitirá compensar el menor dinamismo de España, donde la red Santander y Banesto aportan entre el 17% y el 25% a las cuentas totales, teniendo en cuenta otros negocios globales.


«Estar vinculados al rating de España no nos beneficia»
Alfredo Sáenz, consejero delegado de Banco Santander, fue preguntado ayer, durante la presentación de resultados del tercer trimestre, si la entidad, a pesar de obtener la mayor parte de su beneficio en el exterior, está siendo castigada en los mercados por ser española, y no se escondió: «No nos beneficia estar vinculados al rating del Reino de España», sentenció, aunque rechazó con rotundidad que la entidad se plantee trasladar su sede social a otro país. Por otra parte, Sáenz se mostró más optimista que Emilio Botín respecto a la lentitud con que se está ejecutando la reestructuración de las cajas: «A veces las impaciencias nos comen a todos», dijo, al tiempo que vaticinó planes drásticos de cierre de oficinas. Por último, admitió que en la «guerra de los depósitos» ha habido una «competencia desbordada, exagerada y desquiciada».