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Pekín

Japón asegura que el océano Pacífico no corre peligro

La preocupación regional por la contaminación del océano Pacífico se disparó ayer, después de que el lunes las autoridades japonesas anunciasen el vertido de 11.500 toneladas de agua «levemente tóxica» desde la central de Fukushima.

El yodo radiactivo supera 5 millones de veces el límite en el mar cercano a Fukushima
El yodo radiactivo supera 5 millones de veces el límite en el mar cercano a Fukushimalarazon

El Gobierno de Corea del Sur, cuyas costas están a pocos cientos de kilómetros, ha sido el primero en expresar públicamente su consternación. Ante las crecientes presiones, Tokio buscó calmar los ánimos ayer y reiteró que no peligra la pesca mundial. «Sentimos mucho la ansiedad que estamos causando a nuestros vecinos, pero no podemos hacer otra cosa que controlar los niveles y ofrecer toda la información sobre lo que está pasando», dijo el portavoz de la Agencia de Seguridad Nuclear japonesa, Hidehiko Nishiyama.


Las aguas frente a la planta presentan niveles de yodo que son 7,5 millones de veces superiores al límite legal. En realidad, esta sustancia deja de ser radiactiva en unos pocos días, por lo que dejaría de ser un problema en cuanto cese la filtración. Preocupa mucho más el cesio-137, que tarda 30 años en volverse inocuo y que ya excede en 1,1 millones de veces los máximos permitidos. En la televisión pública NHK, científicos japoneses repetían que la contaminación se diluirá en el océano rápidamente.


Otro mensaje que se lanzaba con reiteración es que estos altísimos niveles tóxicos no se deben tanto a las descargas controlada, sino al chorro que sale de la grieta del reactor 2. Dicha fuga, la más peligrosa, empezó a disminuir ayer por la tarde. La NHK mostraba imágenes en las que se apreciaba a simple vista que el chorro contaminante era mucho más delgado. Expertos de Tepco lo explicaban asegurando que, por primera vez, parecían estar funcionando las medidas adoptadas para sellar la grieta.


Por precaución, el Gobierno ha prohibido la pesca en las aguas territoriales de Fukushima y está realizando controles en las prefecturas adyacentes. Todos los pescados sometidos a examen han pasado las pruebas, excepto unos pececillos de arena que se cocinan en frituras y que presentaban 525 becquerels de cesio, frente a los 500 establecidos como máximo.