Desalojan la acampada ilegal de Soria tras cinco días de molestias

Tras cinco días de intensa fiesta amenizada por potente música electrónica, en los que el alcohol y las drogas han campado a sus anchas, los pocos jóvenes de varios países europeos que aún permanecían de forma ilegal en esta quedada, a la que han bautizado con el nombre de «Spaintek 2011», en el Pinar Grande, junto al pantano de Cuerda del Pozo, en Soria, eran desalojados en la mañana de ayer por agentes de la Guardia Civil, sin que se produjeran incidentes ni altercados. A las dos de la tarde no quedaba ni un alma, «pero sí muchas bolsas de basura y suciedad que dan una imagen patética», denunciaban vecinos de la zona.

Un joven baila junto a los nueve bafles instalados estos cinco días que ha durado la acampada ilegal
Un joven baila junto a los nueve bafles instalados estos cinco días que ha durado la acampada ilegal

Un alivio para los habitantes de localidades como Vinuesa, Molinos de Duero, Abéjar e incluso Covaleda o el burgalés de Regumiel de la Sierra, que han pasado cinco días con sus cinco noches sin apenas poder dormir y vigilantes y expectantes ante lo que pudiera ocurrir. Y es que vecinos, empresarios y, desde ayer, agricultores y ganaderos, han alzado la voz ante la falta de acción y contundencia de las autoridades ante estos hechos que califican de «lamentables» e «indignantes».

Es el caso del gerente del cámping El Cobijo, en Vinuesa, quien ha denunciado que el sonido de la música zumbaba cada noche sin parar mientras que los clientes, muy molestos, esperaban que alguien tomara medidas. Por lo que no descarta denunciar a los responsables políticos por esta «inacción».

Mucho otros ciudadanos han mostrado también su indignación por los ruidos, por los cortes de carreteras y, sobre todo, por el agravio comparativo hacia el resto de ciudadanos en lo que se refiere al uso del monte. Andrés García, panadero de Molinos de Duero, explicaba a Efe que «no es de recibo que se permita esta concentración con el daño que se hace al monte mientras por bajar en una piragua al pantano se impongan multas de hasta trescientos euros». En parecida línea se quejaban ayer desde la Unión de Pequeños Campesinos de Soria, que acusaba a las autoridades de no tratar por el mismo rasero a todos «al permitir a estos jóvenes hacerse de forma ilegal con el monte, mientras a los demás les hace cumplir a rajatabla las ordenanzas que regulan el funcionamiento y el cuidado del lugar, y especialmente a los agricultores y ganaderos»
La investigación policial se mantiene abierta y sigue centrándose en la búsqueda de los promotores de esta quedada, con el objetivo de poder exigirles responsabilidades por lo sucedido estos días.