Afganistán

El «Doctor Muerte» gana las «primarias» de Al Qaida

El nombramiento de Ayman al Zawahiri como sucesor de Ben Laden para dirigir la red terrorista de Al Qaida –según se anunció ayer en una página web islamista– era sólo cuestión de tiempo. Incluso antes de la muerte del líder terrorista, el oftalmólogo egipcio se veía como su sucesor natural. 

Ben Laden (izqda.) con Al Zawahiri el 8 de noviembre de 2001
Ben Laden (izqda.) con Al Zawahiri el 8 de noviembre de 2001larazon

La incógnita es por qué la cúpula de Al Qaida ha tardado más de un mes para designar al nuevo líder de la organización. Tras la eliminación de Ben Laden, Saif al Adel, ex oficial egipcio, asumió el mando de forma interina. Por entonces, se barajaron diferentes teorías sobre esta elección. Algunos expertos apuntaron que era necesario rellenar el hueco que dejó el terrorista saudita para no desmoralizar a los combatientes, mientras que otros opinaron que había discrepancias en los mandos de la organización para el nombramiento de Al Zawahiri.
Otra versión podría ser que por cuestiones de seguridad era mejor dejar fuera de juego por un tiempo al número dos de Al Qaida porque se exponía a correr la misma suerte que su antecesor. Al Zawahiri encabeza la lista de los 10 terroristas más buscados por EE UU, cuya recompensa por su captura es de 16,8 millones de euros, la misma cantidad que se ofrecía por Ben Laden.

¿Dónde se esconde?
El prófugo terrorista se encuentra en paradero desconocido, en algún lugar en la frontera entre Afganistán y Pakistán, aunque algunas fuentes de inteligencia occidentales sospechan que podría esconderse en Waziristán del Norte. Las autoridades y agencias de inteligencia paquistaníes niegan la presencia de Al Zawahiri en territorio paquistaní, como también lo hicieron en su día con Ben Laden. El nuevo líder de Al Qaida proviene de una familia acomodada del pudiente barrio de Maadi, una zona residencial de lujosas villas con jardines a las afueras del populoso Cairo.

Su abuelo, Rabia al Zawahiri, fue un famoso clérigo de la Universidad de Al Azhar, la institución religiosa más importante para los musulmanes sunitas y su padre doctor en Farmacología en la Universidad de El Cairo, donde Ayman estudió Medicina. Marcado por una estricta educación religiosa, Al Zawahiri militó en el movimiento de los Hermanos Musulmanes desde los 15 años. Como muchos otros jóvenes de su época, bajo el régimen socialista de Gamal Abdel Nasser, mostró su indignación ante la represión de las autoridades egipcias a los islamistas. Su radicalismo fue creciendo y a finales de los 70 fundó la Yihad Islámica.

Al Zawahiri estuvo en la cárcel por subversión varias veces. Tras el asesinato del presidente Anwar El Sadat en 1981 fue procesado y cumplió tres años de condena por posesión de armas ilegales, pero fue absuelto de otros cargos que lo vinculaban con la muerte de Sadat. Tras su liberación, Zawahiri fue a Pakistán, donde trabajó con la Media Luna Roja para tratar a los muyahidines heridos en Afganistán. En los ochenta, instalado en la frontera afgano-paquitaní, conoció a Ben Laden, a quién siguió a Sudán.

Asumió la dirección de la Yihad en Egipto en 1993, y en 1999, un tribunal militar egipcio lo condenado a muerte en su ausencia por su implicación en numerosos atentados. En 1997, se trasladó a Afganistán, donde tenía su base Ben Laden y un año después se unió a Al Qaida. Seis meses después, el lugarteniente de Ben Laden organizó los dos ataques contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania, que causaron 223 muertos, y en 2000 el atentado contra el «US Cole» en las costa del Yemen. Tras los atentados del 11-S, Interpol ordenó su busca y captura como «cabeza» de Al Qaida.

Un buzo al rescate del saudí
El buzo estadounidense Bill Warren se ha propuesto una nueva tarea en su incansable búsqueda de tesoros hundidos en el mar. En esta ocasión pretende demostrar al mundo que Osama Ben Laden está muerto y por ello zarpará al mar Arábigo, con el apoyo de la marina norteamericana, para encontrar el cuerpo del terrorista. Warren, junto con un equipo de barcos de buceo, un submarino y un presupuesto millonario, explorará en julio las profundidades del mar hasta dar con el cadáver del saudí.