Asturias

El desbarajuste

A Rajoy, en las derrotas, no le dejaban solo. Rubalcaba estuvo rodeado de la más absoluta soledad

La Razón
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La expresión de Rubalcaba en la noche de las elecciones, era la expresión del desbarajuste anímico y físico. Sólo le animaba una alegría íntima y placentera. El fracaso de Carmen Chacón en Cataluña. Al fin y al cabo, un consuelo. «Yo no sirvo, pero ella tampoco». La primera declaración de Rajoy desde el interior de su sede, fue la declaración institucional de un hombre de Estado. Y su aparición en el balcón de la calle Génova, la de un dirigente de partido, presidente del Gobierno en pocas semanas, que muestra a todos la consistencia de sus más brillantes compañeros. A Rajoy, en las derrotas, no le dejaban solo. Rubalcaba estuvo ayer rodeado de la más absoluta soledad. Ningún titiritero acudió en su auxilio. Cejas rasuradas. Cayo Lara, el veterano comunista de Argamasilla, recibió gozoso en su mochila los votos que se fueron de la calle de Ferraz. Andalucía cambió de color de la mañana a la noche, y de ese cambio mucha culpa tiene la labor constante, pueblo por pueblo, de Javier Arenas. De Castilla y León y Castilla- La Mancha poco que decir. Goleada. Rubalcaba en un brete. Lo pregunta con astucia Santiago González. Muchos piden su dimisión. ¿De qué puede dimitir Rubalcaba? ¿De candidato del PSOE? Ayer dejó de serlo. La UPyD de Rosa Díez triunfante. Álvarez Cascos no tanto, aunque para él restarle votos al Partido Popular es motivo de honda satisfacción. Lo de Cantabria, increíble. De cinco, cuatro para el PP, uno para el PSOE y Revilla sin anchoas. Extremadura también azul celeste. En Madrid, un paseo. Miraba a Rubalcaba allí en su soledad, y esperaba que aparecieran sus compañeros de mítines para estar junto a él. No se cortó la circulación de la calle de Ferraz. Había menos gente en la puerta de la sede del PSOE que en el portal adyacente, donde celebraba su cumpleaños Ramoncita López-Frómista.

¿Dónde los suyos? Ni Echanove, ni Sabina, ni Concha Velasco, ni Miguel Bosé, ni Wyoming, ni Almudena Grandes, ni Luis García Montero… ¡Santo Dios, qué ingratitudes unánimes! En Galicia, otro chasco, como en Canarias y Baleares. La Rioja y Navarra, aunque en el viejo Reino se colaron los protegidos de los seis magistrados obedientes del Constitucional. En las provincias vascas, el nacionalismo creciente, como en Cataluña, más moderada. Murcia la releche. Voltereta en Aragón.

Escaño para Llamazares en Asturias. Me alegra por su porvenir. Ceuta y Melilla sin comentarios. De las 179 localidades de Madrid, sólo en dos venció el PSOE. En Fuentidueña del Tajo y Navarredonda-San Mamés. Gran éxito de Gómez. En Valencia, todo igual, es decir, otro palo para los socialistas. Antena-3 cortó por lo sano y ofreció una película. Recorrí las cadenas y me quedé con Farreras, que está en las antípodas de mis ideas y simpatías pero me cae bien. Lucha para ser objetivo y justo.

Me salté Tele-5 porque a uno lo que le gusta de verdad es la publicidad, y según me han contado, por ahí hay poca.

Y una contagiosa alegría en la calle Génova. Jóvenes con un resquicio de luz en su futuro. La ETA en las instituciones democráticas.

Más de seis millones de españoles votaron al PSOE. Mi respeto por ellos y por su decisión. Y rozando los once millones de electores que optaron por el PP, incluido el arriba firmante. El mismo respeto. Educación ante todo. En 2004, la educadísima y gentil Maruja Torres, escribió en «El País» que nueve millones de hijos de puta habíamos votado al Partido Popular. Ahora somos dos millones más de hijos de puta. Y estoy seguro de que hemos acertado.