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Cayetana mantiene las distancias con sus hijos por Jesús MARIÑAS

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Carmen Sevilla, en el adiós a Augusto Algueró
Carmen Sevilla, en el adiós a Augusto Alguerólarazon

 Sale a premio y homenaje por día: Luis Cobos aprovechó la Asociación de Músicos para exaltarlo con Norma Duval, Ana Belén, Carmen Sevilla y otros extraños para el tenor, que también recibió la Medalla de las Artes y las Letras , una ocurrencia de Carmen Calvo, entonces ministra, y, para rematar, ayer comió en La Zarzuela con Don Juan Carlos y Doña Sofía. Los Reyes presidirán mañana el festival en el Teatro Real, con muchas actuaciones y acaso también alguna sorpresa del tenor-barítono tan universal como esa Monserrat Caballé que limita a dos años su adiós de los escenarios donde es, encarna y representa «La última diva». Con ellos acabará una época irrepetible de la ópera. No tienen sucesión, ¡ay...!

Como Sevilla tiene un color especial, también se unió a esta celebración la estupenda Carmen Cobos y su hermana Isabel, recién estrenada marquesa de Benamejí. Montaron un costoso agasajo en su palacete, en el que brilló el recuerdo insuperable de su madre. Sorprendió la ausencia de Isabel y Antonio Burgos. Allí estuvieron «hasta las de Alba»: Cayetana y Alfonso, Curro y Carmen Tello, Luis Medina con Nati y su hermana. Ana María Abascal es la bohemia del dúo y, aunque gemela, no tiene el cuidado exquisito de su réplica física. La Duquesa aguantó bien la noche, aunque no le gusta trasnochar y su pareja –ya habría que llamarle novio– volvió a cautivarlos con gracia, detalles y atención permanente. Cante grande acompañado por un piano de cola muy entonado con algunas arias y el brindis de «La traviata», con el que deslumbró Ainhoa Arteta. Todo un espectáculo mientras Cayetana confesó no entender algunos comentarios televisivos: «No sé qué fuentes usan para asegurar que tengo buenísimas relaciones con mis hijos. Son de lo más normales, cada uno tenemos nuestra vida, aunque Eugenia y Cayetano son los más cercanos. Cada uno estamos en nuestro sitio, y así hemos de seguir», es el resumen de su desahogo bastante comprensivo. No suele hacerlo, aunque se dio el gustazo de expresarse contra la maledicencia «después de cómo me he portado con ella», dijo de una informadora a quien no quiso nombrar.

Los medios musicales siguen llorando la desaparición de Algueró. Y preguntándose por qué en el requiem olvidan a Blanca Estrada, la mujer que truncó su matrimonio con Carmen Sevilla. Es como si pretendiesen esconder su fama de donjuan, algo que cultivó incluso casado.