FC Barcelona

La herida que nunca se cierra

El barcelonismo continúa dividido en el mejor momento de su historia

Sandro Rosell  y Pep Guardiola
Sandro Rosell y Pep Guardiola

 El Barcelona aprobó el sábado el mayor presupuesto de su historia (461 millones). En las tres últimas temporadas, ha ganado tantas Copas de Europa (2) como en cien años. Su juego es alabado y admirado en el mundo entero. Vive el mejor momento. Pero ni así es capaz de aparcar sus diferencias y disfrutar del presente. La división del barcelonismo ha resurgido tras unas palabras de Sandro Rosell en la asamblea, al subrayar que el fichaje de Ibrahimovic, recomendado por Guardiola, fue un desastre económico. Le respondió el entrenador.

Luis Suárez se marchó al Inter porque el Barça no podía disfrutar de dos estrellas juntas y eligió a Kubala. Del enfrentamiento entre Cruyff y Núñez se han escrito libros enteros. Ahora es el momento del «laportismo» contra el «rosellismo», que no es otra cosa que la continuación del «cruyffismo» y el «nuñismo». Ni Núñez soportaba a Cruyff, ni Rosell puede con Laporta. Y el «cariño» es mutuo.

Guardiola reabrió el debate el sábado, quizá defendiéndose del «ataque» del presidente, pero con una defensa cerrada de Laporta y su directiva en la rueda de prensa posterior a la victoria ante el Atlético de Madrid. El técnico recordó que «el mérito» de su fichaje fue de Laporta, al que tiene «mucho que agradecerle». Sobre la anterior junta, remarcó que «lo están pasando mal, no se lo merecen».

Las palabras de Guardiola llegan justo unos días después de que el técnico compartiera mesa y mantel con el propio Laporta y Johan Cruyff, además de otras personalidades, y unos días antes de que acabe el plazo concedido por el juez para que el ex presidente y siete de sus directivos presenten un aval por un total de 23,24 millones de euros. La sentencia viene a raíz de una demanda presentada por el socio azulgrana Vicenç Pla, que nada tiene que ver con la acción social de responsabilidad que aprobó la Asamblea de Compromisarios la temporada pasada y que sigue su curso.

El plazo para presentar los avales concluye este viernes y el paso siguiente es el embargo de bienes personales, lo que coloca a algunos directivos en una situación personal muy complicada, que al parecer es lo que obligó a Guardiola a pronunciar sus palabras. Laporta tenía acordada una entrevista ayer en Catalunya Radio, pero finalmente la pospuso por motivos personales. «Estamos sufriendo», explicó.

La postura del club es de «respeto» ante las palabras del técnico y de no retirar la acción de responsabilidad civil, amparándose en que fue «una decisión de los socios en asamblea». Pero lo que dijo Guardiola sentó muy mal en el seno de la directiva, especialmente a Sandro Rosell. El presidente no entiende que se encienda este fuego en un momento de tranquilidad como el que vive el Barça. Además, es consciente de que las palabras de su entrenador pueden ser interpretadas como un ataque directo hacia su persona, aunque prevalece la opinión de que fueron un intento de apaciguar al barcelonismo de una vez.

 

Cita con el juez
-El viernes acaba el plazo dado por el juez para que Laporta y siete de sus directivos presenten un aval por un total de 23,24 millones de euros. Es lo que dicta una sentencia a demanda del socio Vicenç Pla, que entiende que la anterior junta debió avalar al tomar posesión en 2006, cosa que no hizo.
- Paralelamente, la acción social de responsabilidad contra la directiva de Joan Laporta, aprobada en la Asamblea de Compromisarios de la temporada pasada, continúa su curso y está a la espera de ser estudiada por el juez. El magistrado debe determinar si durante el mandato de Laporta hubo pérdidas y a quién se le atribuyen.