China abraza la economía de Taiwán

Lo que une el libre comercio que no lo separe el hombre. Es el lema que China ha adoptado con Taiwán.

El presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou
El presidente de Taiwán, Ma Ying-jeou

El Gobierno de Pekín acaba de autorizar un histórico tratado comercial muy ventajoso para Taiwán, la única región que no abrazó la revolución comunista en 1959 y donde se celebran elecciones democráticas desde hace más de una década. El acuerdo que se firmó ayer en la ciudad china de Chongqing fue incluso retransmitido en directo por la televisión pública del gigante asiático. Se trata del avance más importante en las relaciones entre las «dos Chinas» desde que acabó la guerra civil. China se ha comprometido a eliminar los aranceles sobre 539 productos procedentes de la isla, un 16 por ciento del total y valorados en 11.250 millones de euros anuales. A cambio, Taiwán sólo eliminará las tasas de importación sobre 267 mercancías importadas desde China, apenas un 10,5 por ciento, menos de 2.330 millones de euros. La economía taiwanesa será la principal beneficiada, ya que para las empresas de la isla resultará más barato, a partir de ahora, vender en el mercado del que ya es su primer socio comercial. «Es vital, un asunto de vida o muerte para nuestra economía», valoró Philip Yang, de la Universidad de Taipei, recordando que Pekín está negociando tratados comerciales parecidos con otras economías asiáticas, competidoras de Taiwán en el mercado chino. «Si no lo hacemos perderemos el tren», remarcó.El tratado llega después de dos años de deshielo entre los dos históricos enemigos, separados ideológicamente durante medio siglo y que en varias ocasiones han estado apunto de protagonizar un conflicto armado. A pesar de que las relaciones son mejores que nunca, la perspectiva de la reunificación sigue siendo remota. Así, China mantiene cientos de cabezas de misil apuntando hacia Taiwán. Mientras, Taipei tampoco ha renunciado por ahora a su presupuesto militar, uno de los mayores de Asia, así como tampoco a la ayuda militar de Estados Unidos.Es cierto que el conflicto entró en una nueva y esperanzadora fase con la llegada al poder en marzo de 2008 del presidente Ma Ying-jeou, que abandonó la retórica secesionista de su antecesor y habilitó un canal diplomático que ha superado todas las expectativas. En este tiempo, se han logrado acuerdos financieros y políticos. Entre otras cosas, se han establecido vuelos directos, un servicio postal y se ha abierto el turismo desde la China continental a Taiwán, algo hasta entonces prohibido y una medida que también beneficia la economía de la isla.El acuerdo abrirá también sectores de la economía china a las empresas taiwanesas, como bancos, seguros y hospitales. La firma del tratado ha provocado muchos recelos entre la oposición y los simpatizantes de la causa separatista. Durante el sábado más de 30.000 personas se manifestaron en la capital. «El Gobierno está cooperando con los comunistas para anexionar Taiwán», se quejó Lee Teng-hui, líder que defiende la independencia de Taiwán.