Zapatero pide acuerdo mientras carga contra el PP

No tuvo ayer Zapatero su mejor día para la oratoria y el «mitineo». Y eso que Sevilla es una plaza amiga ,y los 2.500 alcaldes y concejales que allí le esperaban habían sido debidamente arengados el día anterior por los participantes de la Convención Municipal del PSOE. Pero, claro, una cosa es el recibimiento de los propios y otra, el pulso de la calle

Convención del PSOE en Sevilla
Convención del PSOE en Sevilla

Un centenar de funcionarios protestó enérgicamente por la rebaja salarial al paso de la comitiva presidencial. Cuando las cosas se tuercen para el socialismo, se quiebran hasta en los bastiones con más solera. El caso es que fuera por el aire que se respira en el PSOE o fuera por los manifestantes que le recibieron, el presidente «navegó» por el lenguaje, circunvaló por el discurso, deshilvanó las frases…y dejó circunspecto al auditorio. Militancia, por cierto, a la que un día se instruye para el ataque al adversario, y al siguiente e incluso el mismo se le dice lo contrario.

Eso ha pasado este fin de semana en Sevilla, que Zapatero y Blanco han vuelto a repartirse los papeles de bueno y malo. El presidente llamó a los suyos a hacer una campaña por el acuerdo y el empleo y «no de rifirrafe» porque no es el enfrentamiento, dijo, «lo que necesita España ni los parados» mientras su número dos, el día anterior, repartió mandobles a diestro y siniestro desde el mismo escenario contra un PP al que Zapatero pidió a sus alcaldes que sumaran al acuerdo por las reformas y la recuperación económica. Y la verdad es que, aunque en menor medida que Blanco, también el presidente criticó a los populares. Primero dijo que no dedican mucho tiempo «ni al esfuerzo ni a las ideas ni a los problemas». Segundo, que cuando expresan su opinión «casi siempre lo hacen de medio lado». Tercero, que se olvidan de «que para ganar unas elecciones hay que merecerlo». Y cuarto, que Rajoy «no tiene cara de ganador». La retahíla de descalificaciones aún llevaría posdata: «Su programa sólo tiene cinco palabras: la culpa es de Zapatero». Por el contrario, dejó claro que para el PSOE la creación de empleo será su principal ocupación («sólo tenemos una tarea, una tarea con mayúsculas: que vuelvan las oportunidades de empleo para los jóvenes y para los parados de larga duración») y pidió a los suyos que hagan lo mismo y trabajen por los acuerdos en esta dirección. Difícil tejer consenso con quien no para de atacar.

Al menos el presidente andaluz, José Antonio Griñán, no desmintió su intención con la palabra. Dijo que los populares llevan «en sus genes el espíritu de Trento», «no tienen la gallardía de pedir el voto para ellos, sino contra nosotros» y, «hartos de perder en las urnas, apelan a encuestas y levantamientos mientras que nosotros lo hacemos a las urnas».

Bueno y esto es todo lo que dio de sí la gran cita municipal en la que si la mayoría pasó de puntillas por Los ERE fraudulentos de Mercasevilla u orilló los debates internos como el de la sucesión o las candidaturas madrileñas, Zapatero ni entró en ello.