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Laura Pamplona: «Suelo tragarme los Juegos Olímpicos»

–He puesto actriz, pero viendo su currículum podría haber añadido modelo, cantante, diseñadora de moda... ¿También deportista?
–Sí, desde hace no muchos años, pero lo he cogido con ganas.

–¿Qué deporte practica?
–«Footing» todos los días, además de Giro tonic. Antes hacía esgrima y mucha natación.

–Tendrá que ponerse especialmente en forma porque está repleta de proyectos, ¿no?
–Sí, retomo mi proyecto musical con unos conciertos que haré con mi grupo, Seet Wasabe, en Zaragoza, el 3 y el 4 de diciembre; empiezo a rodar una película en Valencia y estoy rodando la segunda temporada de «Las historias de Laura» para TVE. Así que sí, tengo que estar en forma.

–Pero sólo para tener la mente en forma porque el cuerpo... Usted es flaca por naturaleza.
–De hecho, como muchísimo, la gente se sorprende. Me gusta comer y me gusta cocinar.

–Y también por naturaleza ha acabado por ser actriz, aunque lo intentó todo para no serlo.
–Tenía a demasiada familia en la farándula, pero además es que mi pasión siempre fue dibujar, así que estudié diseño, pero me di cuenta de que tenía que haber hecho Bellas Artes y tuve un desengaño que coincidió con la posibilidad de ser actriz. Y aquí estoy.

–Los deportes requieren un don, ¿y la interpretación?
–Yo creo que sí. Y si no lo tienes, por mucho que estudies no vas a ningún lado.

–Cualquier deportista necesita un entrenador, ¿igual que los actores?
–Hay muchos que utilizan el «coach». Yo no los he utilizado nunca, pero supongo que viene bien que una persona desde fuera te dé ideas, te corrija... Porque lo de querer ser princesa y meterse en su piel está muy bien, pero a veces el público no capta eso: tú crees que estás aparentando un cosa que, por lo que sea, no se ve desde fuera. Sí, sí se usan los entrenadores.

–¿Quién de los dos tiene mayor ego?
–Seguro que los actores. El ego de los actores es difícil de igualar. No conozco muchos deportistas, pero me da la sensación de que son bastante más humildes.

–¿La interpretación exige esfuerzo físico como el deporte?
–Sí, claro. No siempre, pero hay personajes en los que lo tienes que dar todo. Yo en «Policías» casi me creía una deportista de élite, porque saltábamos, corríamos, hacíamos de todo... Y físicamente hubo miembros del equipo que salían perjudicados. Yo también tuve algún ataque de lumbalgia y tenía que nadar e ir al gimnasio todos los días.

–Pero dicen que donde se suda de verdad es en el teatro.
–He hecho poco teatro, pero por mis compañeros y por lo que veo en las funciones, está claro que la mayoría de la gente que lo hace está en muy buena forma porque no sabe lo que le va a tocar.

–¿Suda también viendo un partido de fútbol o no es futbolera?
–No soy nada futbolera. Los únicos partidos que he visto fueron el primero que jugó Argentina en el Mundial de 2006, porque me pilló en Buenos Aires y como el ciento por ciento de la población lo estaba viendo, me apunté; y la final de España de este año.

–Pero algún deporte le gustará.
–Me gustan el tenis y la natación. Los Juegos Olímpicos me los suelo tragar enteros.

–¿Y algún deportista?
–Nadal, claro. Es el ejemplo de deportista humilde que digo yo. Me cae muy bien.

–Los políticos están muy estresados. ¿Les recomendaría que se desahogaran en el fútbol o que se fueran a ver una obra de teatro?
–Que vieran una obrita de teatro o una peli para que supieran cómo está el mundo... Por ejemplo, «Reyes que amaron como reinas» en el Arlequín. Les iría bien.


En primera persona
«Nací en Alicante en 1973. Estoy casada, tengo dos hijos y me siento orgullosa de, por fin, poder dormir tranquila. Me arrepiento de no haber aprendido a tocar ningún instrumento. Detesto la falsedad y valoro la constancia y la honestidad. Soy constante y honesta –además de comerme mucho el tarro–, aunque me ha costado mucho conseguirlo. Perdono, pero me cuesta olvidar. A una isla desierta me llevaría a mi familia, unos cuantos cepillos de dientes para repartir, mi férula de la boca, un bloc y un lápiz. Tengo muchas manías, como sacar los aparatos tecnológicos de la habitación cuando me voy a dormir o cerrar la puerta con llave y todas las ventanas para que no entre nada de luz. Suelo soñar con casas. De mayor me gustaría ser una persona tranquila, con buena movilidad y medio jardinera. Y si volviera a nacer sería... lo mismo».