Bronca monumental en el Senado al grito de «Zapatero dimisión»

García Escudero exige al presidente del Gobierno que adelante elecciones si aún le queda «un ápice de dignidad». La bancada popular ahogó los aplausos de los socialistas a su jefe

portavoz del PP, Pío García Escudero, es aplaudido por su compañera de partido, María Dolores de Cospedal, tras intervenir en la sesión de control al Gobierno que se ha celebrado esta tarde en el Senado
portavoz del PP, Pío García Escudero, es aplaudido por su compañera de partido, María Dolores de Cospedal, tras intervenir en la sesión de control al Gobierno que se ha celebrado esta tarde en el Senado

Madrid- «Usted ya no está en condiciones de liderar nada. Deje de ser obstáculo para salir de la crisis y si le queda un ápice de dignidad, convoque ya elecciones». Estas palabras del portavoz del PP en el Senado, Pío García Escudero, provocaron el enfado del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que ayer acudía al Pleno de la Cámara Alta tras asumir su enésima rectificación económica. El debate se antojaba tenso, pero nada hacía pensar en la que se montó. Durante más de dos minutos, el hemiciclo se convirtió en un lugar donde los aplausos al jefe del Ejecutivo se entremezclaban con el pataleo y los gritos de «¡Zapatero dimisión!» de la bancada popular. La respuesta, más gritos: «Gürtel, Gürtel». Mientras, un apurado Javier Rojo, presidente de la Cámara, intentaba calmar los ánimos mientras afirmaba que «le parecía lamentable».Y es que, una vez más, la confrontación dialéctica entre García Escudero y Rodríguez Zapatero fue más allá del enfrentamiento político. El portavoz del PP fue directo, como es su costumbre, y reprochó al presidente del Gobierno que «con cara de funeral, pida sacrificios, pero no disculpas». Acto seguido, le acusó de aplicar un «decretazo» al que definió como una «terapia de caballo y sin anestesia para los más débiles». Una situación que, a su juicio, viene motivada por las contínuas y carísimas improvisaciones, contradicciones, rectificaciones y ocurrencias» de Zapatero.El tono firme de García Escudero iba haciendo mella en el líder de los socialistas, al que calificó de «tragasables» por adoptar «deprisa y corriendo las imposiciones europeas y de Obama, por un lado, y de su partido y los sindicatos, por otro». Y llegó el turno de tocar las últimas medidas de ajuste del Gobierno. La primera: el recorte de pensiones y los funcionarios.«Los funcionarios no pueden entender que se les baje el sueldo mientras se mantienen cinco ministerios inútiles y cientos de asesores prescindibles», denunció García Escudero. Y todo ello, añadió, sin contar con la «enésima improvisación para satisfacer a la parroquia: una subida de impuestos a los más ricos». El portavoz terminó recordando que en apenas dos semanas Zapatero ha liquidado el Pacto de Toledo, la Mesa de Función Pública y la Ley de Estabilidad de Pensiones. Por todo ello pidió un adelanto electoral.Tras su intervención, los senadores populares dedicaron una gran ovación a su orador. Y llegó el turno de Zapatero, que agradeció la «sinceridad» mostrada por García Escudero al pedir el adelanto electoral, que demuestra que lo único que les importa a los populares son los comicios, aunque le advirtió de que eso no les va a llevar a la victoria en las urnas. «Perdieron las de 2004, perdieron las de 2008 y perderán las próximas», alegó el presidente, que aseguró que tanto su Gobierno como su partido pueden hablar con «toda legitimidad de política social».Subrayó así que el Gobierno socialista ha aumentado el gasto social en un 50 por ciento en seis años, y el recorte aprobado ahora supone sólo un 1,5 por ciento de dicho gasto social, además de subrayar que han subido las pensiones y el salario mínimo. El PSOE quiso emular a los senadores populares y se levantaron de sus asientos para ovacionar a Zapatero, aunque algunos optaron por no hacerlo. Y los populares, al unísono, pidieron su dimisión. Una reacción espontánea que no fue orquestada, según explicaban desde el Partido Popular.

 

Los funcionarios, de lutoLos funcionarios del Senado se reunieron ayer en los pasillos de la Cámara Alta, vestidos de negro, para protestar por el recorte salarial decidido por el presidente del Gobierno. Fueron varias decenas de trabajadores los que aguardaron en las puertas del hemiciclo la llegada del jefe del Ejecutivo, que entró en el Pleno sin que se produjera ningún incidente.Los afectados declararon que la rebaja de los salarios del sector público es «un robo» y que, por esa razón, están «de luto». Los 250 funcionarios que trabajan en el Senado se verán afectados desde el 1 de junio por el recorte salarial aprobado por el Gobierno para acelerar la reducción del déficit público.