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Bruselas

«Va a ser muy difícil construir las instituciones en Libia»

Con la situación mejor de lo esperado en Trípoli, la comisaria búlgara señala que el mayor riesgo para la seguridad proviene de los disparos de celebración en las calles.

Kristalina Georgieva, comisaria de Ayuda Humanitaria de la UE
Kristalina Georgieva, comisaria de Ayuda Humanitaria de la UElarazon

Con la batalla por Trípoli cerrada, los libios se enfrenta ahora a un desafío mayor: la falta de medicamentos y agua, convertida en arma de guerra por las fuerzas pro Gadafi que resisten. Y, sobre todo, a largo plazo, un país sin apenas instituciones. "El camino estará lleno de baches"reconoce la comisaria europea de Ayuda Humanitaria, Kristalina Georgieva, quien en una entrevista con LA RAZÓN a dos días de la conferencia de París subraya que si la UE triunfa en la tarea de reconstruir el país "no será por cuanto dinero gastamos, sino cómo lo hacemos".

-¿Cuál es la situación a día de hoy en Trípoli?
-Hay dificultades, sin duda. Trípoli es nuestra prioridad, donde finalmente tenemos acceso y donde hay una gran necesidad de equipos médicos, agua y protección a civiles. Hemos reservado 10 millones de euros (además de otros 160 millones anteriores) para las necesidades más acuciantes, hemos enviado un equipo de expertos y hemos abierto una oficina temporal de ayuda humanitaria allí.

-¿Quiénes son ahora los más vulnerables?
-Hay un colectivo de ciudadanos de terceros países viviendo en Trípoli, y quienes nos preocupan son aquellos que no tienen pasaportes, porque sin documentos no pueden irse, y necesitan protección. Especialmente los subsaharianos, porque algunos pueden ser de los mercenarios de Gadafi.

-¿Qué se puede hacer con los supuestos mercenarios?
-Debemos trabajar con las autoridades locales para buscar si han estado afiliados a las fuerzas mercenarias de Gadafi, y si han cometido crímenes. Pero en general, será un camino complicado lleno de baches, en todos los frentes, porque Gadafi después de 42 años ha dejado detrás un país que tiene un tremendo déficit no sólo de democracia, sino sobre todo de instituciones capaces de dar servicios, como en inmigración. La Organización Internacional de Inmigración debe mirar quienes tienen documentos para viajar. Y asegurarnos, a pesar de la falta de diplomáticos en Libia ahora, que las personas son repatriadas a sus países de origen. El número de ciudadanos de terceros países (no europeos) que quieren dejar Libia es relativamente pequeño, unos 2.000, y de ellos la mitad tienen documentos, y serán pronto repatriados.

-¿La situación es peor de lo esperado?
-Nuestro equipo temía que fueran más dramático. Dicen que han encontrado los problemas que esperaban. Hubiera sido peor si todavía hubiera un conflicto en marcha en Tripoli. La situación es relativamente tranquila. Desde luego que hay riesgos, y los trabajadores humanitarios están poniendo sus vidas en juego.

-¿Entonces hay riesgo de que los trabajadores internacionales sean objetivos?
-Uno de los miembros de nuestro equipo es un experto en seguridad y protección. Su evaluación es que el mayor riesgo es por los disparos de celebración de la gente, a veces con armamento pesado. También es verdad que todavía quedan francotiradores en algunas zonas. Y, como sucede cuando hay cambios de poder, existe el riesgo de represalias.. En el resto del país, lo más crítico es lo que va a pasar en Sirte, el bastión de Gadafi. Para ello, necesitamos, como hemos hecho antes, rezar para lo mejor y prepararnos para lo peor.

-¿Cuál debe ser la tarea primaria para Libia ahora?
-El objetivo más crítico es construir un entorno institucional para sustituir al régimen de Gadafi. Y va a ser muy difícil. No es un objetivo humanitario, pero cuanto antes halla instituciones capaces de llevar el país, antes terminara la fase humanitaria.

-Para eso hace falta dinero…
-Libia es un país rico, la renta per cápita son 10.000 dólares. Por lo tanto, la asistencia no será tanto monetaria, sino institucional, con la credibilidad que podemos aportar. Libia necesita capacidades, talento, acceso a mercados, apoyo al tejido empresarial. Los intercambios entre personas, sobre todo con los jóvenes, aprovechando los conocimientos de Europa, y sus valores democráticos, será más importante para la región en su conjunto. Si triunfamos será no por cuanto dinero gastamos, sino lo bien que lo hacemos, integrando la región y desenvolviendo su potencial.

-Desde la perspectiva humanitaria, la comunidad internacional reaccionó unánimemente por una razón: si no se hubiera intervenido hubiéramos visto probablemente un baño de sangre en Bengasi. Respecto a los intereses económicos, mientras haya transparencia y acceso a la información, la gente hace sus elecciones, y normalmente hace las apropiadas. Desde luego que hay riesgos cuando un régimen cambian, algunas veces intencionalmente y otras no. Pero lo mejor para evitarlos es la información.