Obama entra de lleno en el conflicto sirio

El presidente de EE UU autoriza misiones de la CIA y un fondo de ayuda. El Ejército de Asad perpetra otra masacre a las puertas de Damasco 

Funeral de otra masacre del régimen, según denuncian los rebeldes en Damasco
Funeral de otra masacre del régimen, según denuncian los rebeldes en Damasco

Era un secreto a voces que Estados Unidos estaba asesorando a los rebeldes a través de sus servicios de inteligencia, pero ayer se confirmó el rumor después de que se filtrara la información de que el presidente estadounidense, Barack Obama, había autorizado por escrito la asistencia de la CIA al Ejército Libre de Siria (ELS) para derrocar al régimen de Bachar al Asad. Como ya adelantó LA RAZÓN hace unos días, la comunidad internacional «está llevando a cabo una campaña encubierta con el fin de evitar una costosa intervención militar extranjera y provocar la caída del régimen desde dentro».

La orden, firmada hace meses por Obama, no incluye el envío de ayuda armamentística a los rebeldes. En concreto, según fuentes oficiales consultadas por Reuters, Estados Unidos sólo ha entregado a los rebeldes, a través de la CIA, modestas partidas de material de espionaje, y se ha comprometido a ceder ayuda humanitaria a los civiles.

El Grupo de Apoyo Sirio afincado en Estados Unidos confirmó ayer en su página web que el deDartamento del Tesoro había dado «luz verde» para apoyar a la oposición sira «con ayuda financiera», aunque no autorizó el envío de «equipos militares».

En palabras del portavoz del Departamento del Estado, Patrick Ventrell, EE UU «mantendrá un fondo de 25 millones de dólares (19,7 millones de euros)» destinado a los grupos armados sirios y que la contribución «continuará mientras continuemos desarrollando planes con la oposición».
La primera vez que se filtró información sobre ayuda de inteligencia por parte de EE UU fue hace unas semanas cuando Ankara afirmó que expertos de la CIA estaban operando en el sur de Turquía para controlar quiénes eran los rebeldes e impedir que la ayuda cayera en manos de grupos insurgentes y de Al Qaeda dentro del Ejército Libre de Siria. Sin embargo, los agentes de inteligencia estadounidenses han encontrado muchas dificultades a la hora de recabar la información desde dentro de Siria, en parte por el cierre de la Embajada de Estados Unidos y la salida de todo el personal de la legación diplomática de Damasco.

Por desgracia, cada vez son más los yihadistas extranjeros que se han unido a las filas del Ejército rebelde.

Por duodécimo día consecutivo, milicianos del ELS combatían ayer a sangre y fuego contra las tropas sirias por el control de la milenaria ciudad de Alepo, corazón financiero del país. La inquebrantable fe de los rebeldes ha conseguido arrebatar a las tropas de Asad algunos de sus tanques que están utilizando para repeler los ataques de las fuerzas gubernamentales. Las fuerzas rebeldes bombardearon ayer el aeropuerto militar de Menagh, en la provincia de Alepo, con uno de los tanques que sustrajeron al Ejército.

En esta guerra ya no hay buenos ni malos; los rebeldes también han dado muestras de su crueldad en una reciente grabación que ha causado indignación en los defensores de derechos humanos.

Críticas a los rebeldes
En el vídeo, subido a YouTube, milicianos del ELS ejecutaron públicamente a cuatro militares leales al dictador Asad. La organización international Human Rights Watch calificó ayer de «crimen de guerra» el fusilamiento de esos militares.

Al menos 53 personas murieron ayer a manos de las fuerzas leales al régimen, informó a LA RAZÓN un activista sirio que aseguró que «el Ejercito Lbre ha tomado el control de la sede de la inteligencia militar en Alepo». Por su parte, las fuerzas sirias continuaron con su «limpieza de terroristas» en los barrios periféricos de Damasco y bombardearon el barrio de Al Tatamon y el de Al Qabun, según agregó la fuente.

A las puertas de Damasco se ha producido otra masacre del régimen. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), las Fuerzas de Seguridad mataron el miércoles a 43 jóvenes en la población de Jdeidet Artuz, al suroeste de Damasco, en una operación en la que «detuvieron a un centenar de jóvenes y los encerraron en una escuela, donde fueron torturados», denunció la ONG, antes de agregar que «algunos jóvenes habían sido fusilados». La crisis humanitaria se ha ido agravando a medida que se recrudecen los combates. Según la FAO, cerca de un millón y medio de sirios «necesitan ayuda alimentaria de forma inmediata».