Espadas: riesgos y mensajes de «externalizar» la lista

El candidato socialista demuestra que no es una marioneta, pero pone en pie de guerra a las agrupaciones

José Antonio Viera, Juan Espadas y Susana Díaz estrechan sus manos sonrientes
José Antonio Viera, Juan Espadas y Susana Díaz estrechan sus manos sonrientes

Sevilla- «Si tuviera alguna duda de que la gente se mueve exclusivamente por estar o no estar en la lista, no estaría yo. Sé que en mi partido la gente es muy disciplinada, luchan por una decisión, pero cuando se toma, la defienden como si fuera la suya». La frase de Juan Espadas, pronunciada a finales de enero, resultaría muy tranquilizadora para las esperanzas socialistas... si fuera verdad al cien por cien. El candidato del PSOE a la Alcaldía de Sevilla ha dado un golpe de efecto con una lista electoral en la que los independientes copan los primeros puestos, al tiempo que la herencia de Monteseirín y los «pesos pesados» de las agrupaciones han sido desterrados.
«Externalizar» la nómina de nombres con la que intentará desafiar el favoritismo de Juan Ignacio Zoido responde a varios objetivos. Para empezar, desprenderse del pesado lastre que a estas alturas supone identificarse con el todavía alcalde, su círculo de confianza y la «marca PSOE», tan desprestigiada en la actualidad debido a los errores en la larga gestión de doce años, los escándalos de presunta corrupción, el «efecto Zapatero» y la crisis económica. Por otro lado, dejar su propio sello, demostrando de paso que no es una mera marioneta del triunvirato Griñán-Viera-Díaz, y no necesariamente por ese orden. La simbólica inclusión de Alfonso Guerra es un guiño, un recordatorio de cuál es el poderío del PSOE pese a todo.
Así que la maniobra de Espadas ha debido prever los riesgos, que no son pocos ni de bajo calado. La «purga» de los concejales afines a Monteseirín y el «café para ninguno» de los secretarios generales de las agrupaciones tiene en pie de guerra a algunas de éstas, a las «controladas» por el antaño denominado sector crítico... y a algunas de las que no también. Sintomáticas son la bajísima participación en las asambleas de Nervión, Macarena o Miraflores o los numerosos votos en contra en Cerro-Amate e incluso más el amago de «revolución» vivido en la de San Jerónimo, donde Evaristo Troya y Cristina Galán se han quedado fuera pese a formar parte el primero del equipo de campaña de Espadas y «controlar» a las bases con la misma mano firme que Juan Michi en Pino Montano.
Este enorme descontento puede repercutir en el respaldo y la movilización del electorado, como confesaba un destacado miembro de una agrupación «agraviada»: «Lo de los independientes lo veo bien, le da seriedad a la lista, pero no paso porque me represente alguien que ni siquiera es del barrio, cuando aquí hay personas que se dejan la piel a diario. Incluso el día de las elecciones llaman a los porteros para que todo el mundo vote, y ahora yo no sé si esto va a ser igual...». «No hay que confundir las responsabilidades orgánicas con el proyecto de ciudad. Si fuera así, ya tendría once concejales», dijo en su día Espadas. Ahora, lo que puede tener es un problema.


Viera habla de un proceso «absolutamente democrático»
El secretario general del PSOE de Sevilla, José Antonio Viera, señaló que el proceso de votación para aprobar la lista electoral ha sido «absolutamente democrático, tal y como marcan los estatutos». Viera destacó que se ha aceptado «una parte importante, aunque no todas» de las propuestas de los comités locales y valoró el «apoyo mayoritario» cosechado. Además, Viera elogió, en declaraciones a Europa Press, el paso adelante dado por Alfonso Guerra para cerrar simbólicamente la lista, algo que «demuestra su compromiso con sus ideales y con su partido». Igualmente, aplaudió la inclusión de los independientes: «Es de agradecer que personas de prestigio se incorporen a este proyecto en el momento difícil que vivimos».