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Puesta de largo entre familia y amigos

González toma posesión agradeciendo a Rajoy su apoyo y alabando la brillantez de sus predecesores en la presidencia

Puesta de largo entre familia y amigos
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MADRID- Escogió la fórmula del juramento y tomó posesión de su cargo, el de presidente de la Comunidad, sin necesidad de leer una línea. Una señal más de la naturalidad con la que culminó ayer la sucesión de Esperanza Aguirre en manos de Ignacio González. Un relevo evidente, del que nadie dudaba, pero que no por eso dejó de reunir a decenas de compañeros, amigos y una abultada presencia de familiares, que no se quisieron perder el acto. Retrasó un cuarto de hora el inicio del acto en un intento porque la secretaria general del PP, Mª Dolores de Cospedal, pudiera asistir, ya que ésta llegaba directa del Consejo de Gobierno castellanomanchego, que se prolongó algo más de lo habitual tras anunciar que solicitará 800 millones del fondo autonómico.

Tras confesar que se encontraba ante «uno de los momentos más grandes de mi vida y sin duda, el más grande de la profesional», el ya cuarto presidente de la Comunidad se tomó tiempo para saludar y agradecer a los asistentes su presencia. Mención especial tuvieron los tres ex presidentes regionales, sus predecesores, todos presentes. Pudo contar con «los consejos y la amistad» de Joaquín Leguina y Alberto Ruiz-Gallardón. A Esperanza Aguirre, de nuevo, le dedicó un capítulo aparte. Destacó –para imitar– su «coraje, buen humor y alegría para trabajar infinitas horas». Paso seguido llegó el momento del PP, en el que González es secretario general en Madrid. De la «gran familia del PP» destacó un «primer nombre por encima de todos, el de Mariano Rajoy». Del presidente agadeció su apoyo para ser candidato. No obsante, a quien el nuevo jefe del Ejecutivo autonómico quiso dedicar más tiempo en su discurso de toma de posesión fue a su familia y amigos. Volvió a parafrasear a Aguirre con la frase «hay vida fuera de la política» para confiar en las personas ajenas a la política como su mayor apoyo.

Lágrimas en el patio
A sus padres, que sentados en primera fila no pudieron contener la emoción, les agradeció su educación «en el sentido del deber y la responsabilidad». Al lado de éstos, su tía y su suegra, también en primera fila, y sus tres hijas, Lourdes, Patricia y Rocío. El otro gran momento fue cuando confesó que cuando nació la primera, él ya había sacado las oposiciones de funcionario y, por tanto, «siempre me han conocido dedicado al servicio público» por lo que, admitió, que «quizá esto me ha impedido prestarles toda la atención que debía y que se merecen». Ninguna de las tres pudo evitar la emoción. Por último, se dirigió a su mujer, que ayer logró controlar las lágrimas después de emocionarse en la investidura. «Nadie como ella sabe lo duro que resulta estar con un político cuando algunos confunden la sana y necesaria confrontación de ideas y proyectos políticos con las marrullerías de un mal equipo de fútbol en medio de un campo embarrado. Sin su apoyo, cariño y compañía constante, no sería presidente». Por último, González prometió gobernar fiel a sus principios, con mano tendida y la ayuda de Dios.

La oposición dio la nota
Fue un día de muchos agradecimientos, emociones y apoyos. Miembros del PP a nivel nacional, regional y municipal, junto a familia y amigos abarrotaron la Puerta del Sol. Eduardo Zaplana, Ángel Acebes, Cayetano Rivera Ordónez –que revolucionó el patio–, Florentino Pérez, Fernando Sánchez Dragó y los ex futbolistas del Real Madrid, Alfonso Pérez y Manolo Sanchís, entre otros muchos rostros conocidos, quisieron apoyar a González en su puesta de largo. Tomás Gómez y Gregorio Gordo fueron los encargados de «dar la nota». Los portavoces de PSOE e IU volvieron a anteponer los intereses políticos a los institucionales y no acudieron.