Greenpeace: «No tiene sentido que Azata nos pida 35000 euros»

«La Junta huye hacia delante porque cree que puede ganar»

Imagen de la llegada de Greenpeace al hotel el 5 de septiembre, para montar una oficina simbólica
Imagen de la llegada de Greenpeace al hotel el 5 de septiembre, para montar una oficina simbólica

SEVILLA- La promotora del hotel ubicado en el paraje almeriense de El Algarrobico (Carboneras) interpondrá una demanda de reclamación de cantidad en los juzgados para que la «multinacional verde» Greenpeace asuma el coste de los daños ocasionados al inacabado establecimiento durante su última acción: introducirse en el interior del inmueble y montar una oficina simbólica los días 5, 6 y 7 de septiembre.

La empresa tasa los desperfectos en 35.000 euros. La noticia no sorprendió ayer a los miembros de la organización ecologista porque, según confesó la directora de Campañas, María José Caballero, «en muchas otras actividades de protesta nos han demandado».

Ahora bien, lo que sí consideran es que «no tiene mucho sentido que Azata siga con esta dinámica», sobre todo, «teniendo en cuenta la claridad con la que ha hablado el Tribunal Supremo», señala, en alusión a la sentencia dictada por la Sala de la Sección Quinta, que reafirma el fallo del TSJA en el que se otorgaba al paraje de El Algarrobico un alto grado de protección ambiental y lo consideraba no urbanizable.

Caballero recuerda que Greenpeace cuenta ya con casi una quincena de sentencias «favorables a nuestras tesis». «El hotel es ilegal –defiende– y no se puede intentar culpar a quienes estamos poniendo de manifiesto esa ilegalidad». Entienden que el hotel que se ha convertido en un símbolo del «ladrillazo» «ya se puede tirar». «El TS lo ha dejado claro y no es recurrible», enfatiza Caballero.

A cada uno, en su sitio
Y en ese contexto de optimismo escarmentado añade: «Es doloroso escuchar a portavoces de la Junta de Andalucía decir ‘nosotros queremos derribarlo', al tiempo que se personan contra el deslinde, contra la protección del parque... Están en una huida hacia delante porque creen que pueden ganar», se teme. Y apostilla: «Con todo, los tribunales, aunque de forma lenta, nos están poniendo a cada uno en su sitio».