Criminalidad

El presidente de Guatemala atribuye a pandilleros el asesinato del director de una cárcel

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, atribuyó hoy a líderes de las pandillas juveniles recluidas en la cárcel de máxima seguridad "El Infiernito", el asesinato, este miércoles, del director de esa prisión, Amilcar Corado González.

El mandatario dijo a los periodistas que todo apunta a que el crimen haya sido ordenado por los líderes de las maras que guardan prisión en esa cárcel de máxima seguridad, por las medidas disciplinarias que Corado había impuesto en el lugar.

"Le he pedido al ministro de Gobernación (Interior) que investigue este crimen porque no puede quedar en la impunidad. Todo apunta a que (el asesinato) fue ordenado por los pandilleros recluidos"en esa prisión, dijo Pérez Molina al condenar el hecho.

Corado, un exsargento del Ejército que tenía quince días de haber asumido como director de "El Infiernito", fue asesinado a tiros la noche anterior por hombres no identificados que lo emboscaron en una transitada avenida del sur de esta capital.

El ministro guatemalteco del Interior, Mauricio López Bonilla, dijo que el ataque fue perpetrado por al menos cuatro hombres armados que viajaban en motocicleta.

"El Infiernito"es una prisión de alta seguridad ubicada en el departamento de Escuintla, sur del país, en donde se encuentran recluidos peligrosos líderes de pandillas juveniles y narcotraficantes.

Aunque se desconoce el móvil del asesinato, López Bonilla dijo que podría tratarse por las "medidas disciplinarias"que había implementado en la prisión.

"Están equivocados los delincuentes si piensan que vamos a retroceder", dijo el ministro durante un homenaje póstumo rendido a Corado en la sede de la Dirección General del Sistema Penitenciario de esta capital.

Las cárceles de Guatemala, que son administradas por esa Dirección, suelen ser dominadas por grupos de reclusos que crean e imponen sus propias reglas al resto de reos.

Según cifras oficiales, en los últimos seis meses cada día fueron asesinados en Guatemala un promedio de 13,5 personas, lo que ha convertido a este país en uno de los más violentos de América Latina.