Historia

OPINIÓN: Cultura básica

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En determinados momentos es necesario impulsar una política llamativa por su espectacularidad o por su amplitud cosmopolita, con la que se suele intentar dar visibilidad a una región o a un municipio. Pero la que es siempre necesaria es la cultura de base, no pensada para profesionales, sino para ciudadanos en general, más cerca de la instrucción pública y de la educación del gusto que de la subvención continua. Es lo que suelo llamar una cultura republicana, en el sentido de misión pedagógica, a la manera de las misiones de Cossío, en las que participó Ramón Gaya copiando obras maestras de El Prado para llevarlas por los pueblos, o García Lorca con «La Barraca» y la camioneta La Bella Aurelia, que luego daría nombre en Murcia (años ochenta) al grupo teatral dirigido por Antonio Morales.
Esta no es, afortunadamente, la España de los años treinta, tan atrasada y cruel, pero sigue abundando la ignorancia (por otros motivos) y falta de formación básica, desconocimiento de nuestro arte, de nuestro teatro… Creo en esa cultura de centro cultural, o de ayuda a la banda de música del pueblo que evita, por ejemplo, que los jóvenes caigan en la droga mientras tocan la flauta travesera o el tambor. O que consiste en pequeños montajes teatrales o cursos básicos de danza. Porque crean afición, salvan de la aridez de la vida y, además, si se tiene constancia, crea el público futuro que comprará un cuadro o adquirirá una entrada para el teatro o la danza, manteniendo así a un sector profesional de las artes.
A esa cultura básica pertenece el Concurso de Pintura al Aire Libre de Santa María de Gracia, en Murcia, que ha llegado este año a su edición número once con gran éxito, impulsado por una entusiasta asociación de amigos del arte del barrio, encabezada por el párroco, Ramón García. Espero que la crisis no arrase estos empeños hermosos, honrados, imprescindibles.