La opereta más gótica

Obligados a cometer un crimen diario; ésa es la maldición que cayó sobre toda la estirpe de los Barones de Ruddigore. Un granjero que esconde un secreto horrible, un marinero de buen corazón, una joven, una asociación de futuras víctimas y una novicia loca

La estética gótica inunda toda la escenografía
La estética gótica inunda toda la escenografía

Este es el musical basado en una opereta de Gilbert y Sullivan estrenada en 1887 y que fue poco aceptado al chocar con la moral de la época. Con esta obra se presenta en Madrid la compañía catalana EGOSteatre avalada por varios premios y siete meses en la cartelera de Barcelona. «Ruddigore» es un espectáculo sobrenatural, gótico, lleno de amor, de muerte y muy divertido», afirma Rubén Montañá, uno de los actores. «Sobrenatural porque habla de espiritus y maldiciones», motivo por el que fracasó en su día, la sociedad no estaba preparada para aceptarlo. «Un espectáculo pensado para disfrutar desde el principio, lleno de gags y con un objetivo humorístico. Hay que resaltar el carácter pesimista de la obra, las virtudes han sido convertidas en vicio, los personajes son antihéroes y no hay un final feliz», prosigue Montañá. El montaje y la escenografía se inspiran en una «estética gótica» acorde con el contenido de la obra. «Todo en el escenario es negro», explica el autor de la escenografía, Joan María Segura: «Cada día hay una víctima y todo el pueblo está de luto, pero el negro representa también el futuro que les espera». En cuanto a la presentación de los personajes, «he querido resaltarlos de forma no realista, como si fueran de dibujos animados, deformados, de ahí la importancia del maquillaje y de la peluquería, galardonados en los premios Gran Vía 2008, y de la estética gótica del negro», resalta Segura. 

«Esta obra surgió de forma humilde, con poco dinero, con material reciclado cogido de los contenedores y, después de los reconocimientos, venir a Madrid es la guinda», dice el director de escena. Risa negra con sabor amargo.