Una pesadilla de 24 horas

Una menor provoca la alarma al pasar la noche fuera de su casa del sevillano Polígono Sur. Apareció por la tarde

La madre de la joven Dulce Hurtado muestra una foto de su hija
La madre de la joven Dulce Hurtado muestra una foto de su hija

SEVILLA- A la joven Dulce Hurtado quizás no se le pasó por la mente la enorme preocupación que podría provocar la noche que pasó en casa de una amiga sin avisar a sus familiares. El nerviosismo y la desesperación se extendieron durante horas por la barriada de Martínez Montañés, en el Polígono Sur, donde reside junto a su abuela materna, a causa de la momentánea desaparición de esta adolescente de 14 años, que hizo rememorar inevitablemente el caso de Marta del Castillo.
Salió a las cinco de la tarde del sábado de su casa para acudir al cumpleaños de una amiga en Sevilla Este. Al menos eso es lo que le dijo a su abuela. Al comprobar que Dulce no regresaba a casa a dormir, la familia avisó a la Policía, que activó el protocolo de actuación ante desapariciones.
La mañana de ayer fue un ir y venir de vecinos y periodistas en esta barriada sevillana, preguntando por el suceso e intentando aportar alguna prueba a los agentes. Un grupo de vecinos buscó a la menor por la zona y, a partir del mediodía, se concentró en un bar a la espera de noticias. Allí atendieron a los informadores y la madre, Natalia Hurtado, de 37 años, mostraba constantemente una foto de su hija para que fuera captada por las cámaras. «No tiene ningún motivo para marcharse sin avisar ni es una niña problemática», aseguró, mientras los vecinos comentaban el perfil de la chica. «No tiene novio ni ningún amigo que le pudiera exigir salir de casa sin avisar», señaló. La relación con la abuela tampoco era complicada. De hecho, reconoció que «se llevaban muy bien» y que la joven «nunca había discutido tampoco con nadie de la familia».
Cuando el pesimismo ya era visible en los rostros de los vecinos y familiares, llegó la buena noticia. Dulce había sido localizada sana y salva en casa de una amiga, en Sevilla Este. Una tía de la menor se encargó de llamar a la Policía para dar cuenta del hallazgo. Los vecinos abandonaron la búsqueda y los familiares al fin pudieron respirar tranquilos.