El peronismo despliega toda su liturgia para despedir a Kirchner

Una desolada Cristina Fernández acudió al velatorio de su esposo con grandes gafas de sol y el rostro desencajado.

Los restor de Kirchner llegan a Buenos Aires para ser velados en la Casa Rosada
Los restor de Kirchner llegan a Buenos Aires para ser velados en la Casa Rosada

Tras la vigilia, la Casa Rosada abrió sus puertas para dar el último adiós al hombre que marcó la política argentina de los últimos años. Miles de argentinos quisieron despedirse de Néstor Kirchner, al que veneran y consideran el hombre más influyente del país después de Juan Domingo Perón.

Y, precisamente, el espíritu de Perón estuvo presente durante todo el velatorio, que hoy continúa. Afuera, en la fila de acceso a la capilla ardiente, los kirchneristas entonaban himnos peronistas. La primera en entrar fue Liliana, una mujer de 70 años que también veló en su día los restos del general en el Congreso. «Estuve tres días esperando para poder ver sus restos. La emoción que siento es similar», comenta con los ojos llorosos.


Un duelo nacional
Mientras, en la Plaza de Mayo militantes de partidos políticos, estudiantes, sindicalistas, miembros de organismos de Derechos Humanos y de organizaciones sociales de todo tipo instalaron casas de campaña para manifestar su duelo y acompañar a la presidenta Cristina Fernández.

Las Madres de Mayo y la CGT, principal fuerza sindical, comandaron la mayor manifestación del día de ayer, con banderas azules y el símbolo del pañuelo. Poco a poco fueron tomando la plaza hasta convertirla en territorio «K», con gritos de apoyo a la gestión de la presidenta, a la que animaban a ser la próxima candidata oficialista en las elecciones de 2011. «Primero fue Evita y ahora es Cristina», exclamaban.

Mientras, algunos de los militantes kirchneristas entonaban cantos a favor del fallecido ex presidente. Además, se escucharon gritos críticos contra el vicepresidente, Julio Cobos.

La reja de protección de la Casa Rosada, el suelo de la plaza y los edificios aledaños fueron utilizados por los manifestantes para dejar improvisados mensajes en mantas, cartulinas y banderas. «Cristina, te queremos muchísimo» o «Más que nunca, con Cristina» eran sólo algunos de los lemas impresos que coloreaban ayer Buenos Aires.

Según iban entrando al Salón de los Patriotas de la Casa Rosada la mayoría de los asistentes rompía a llorar.

Cristina Fernández aparecía dos horas después de que se comenzase el velatorio. Visiblemente afectada, con el rostro desencajado y grandes gafas de sol, estrenaba la soledad en el poder. Quizás esta imagen de Cristina desolada fue la que más impactó a los argentinos. En la Plaza de Mayo se hizo un gran silencio cuando las cámaras la enfocaron por primera vez desde que falleciera su esposo, una imagen que todos pudieron ver a través de una pantalla gigante instalada junto al edificio. Las puertas de la sede del Gobierno nacional permanecerán abiertas hasta hoy al mediodía. Después el cuerpo volverá a la provincia de Santa Cruz para ser enterrado. La bandera permanece a media asta por el duelo nacional de tres días. Por ahora, todos respetan la figura del ex presidente, pero con tantos enemigos como tenía Néstor Kirchner dentro y fuera del peronismo, la tregua durará poco. El animal bicéfalo que representaba el matrimonio K está herido, y los rivales de la pareja lo saben.


Tardaron más de una hora en avisar a la ambulancia
La noche del martes, el matrimonio Kirchner había invitado a cenar en su residencia de Calafate al empresario Lázaro Báez. La velada se prolongó hasta la una y media de la madrugada del miércoles. A las siete de la mañana, el ex presidente se sintió mal, con problemas respiratorios. Ausente en Buenos Aires el médico presidencial, Luis Buonomo, parece que le atendió un sanitario de la escolta. A las ocho tuvo un primer infarto y se avisó a una ambulancia, que llegó en diez minutos, ya que el hospital está a menos de un kilómetro de la casa. A las ocho y media, ya en el centro médico, le dio el segundo y mortal infarto.