Hasta nunca Miss España

Como adelantó LA RAZÓN, el certamen, que acumula varias notificaciones de impago, llega a su fin. Ante la sorpresa deciertos delegados provinciales, no habrá Miss España 2012

Hasta nunca...
Hasta nunca...

Algunos delegados provinciales confiesan que el certamen de Miss España está «tocado de muerte», otros que «no han sabido gestionarlo» y los más sorprendidos todavía esperan ingenuos que se pongan en contacto con ellos para decirles en qué situación se encuentran. Pero sus llamadas no reciben respuestas. Nadie les coge el teléfono y la web ha vuelto a desaparecer. A raíz de la exclusiva que dio LA RAZON en marzo, donde se relataba la desaparición del concurso, los organizadores aseguraron que seguían adelante, volvieron a activar su página en internet y a aparentar normalidad. Es más, en ese momento enviaron comunicados a sus delegados provinciales para decirles que todo seguía adelante. Pero a los pocos meses volvieron a desaparecer. Ni rastro de ellos: «No vendría nada mal que dieran la cara y ofrecieran una explicación», confesaba ayer la actual Miss España a este diario.

Está claro: no habrá Miss España 2012. Así lo hacen saber personas que trabajaron para el certamen y que ya estudian nuevas vías para reubicar a candidatas provinciales ya elegidas de cara a la edición de este año, que no se celebrará. Es la primera vez desde la Guerra Civil que nuestro país se queda sin elegir a la más guapa. Y es que, según ha podido saber nuestro periódico a través de varios informes mercantiles de la empresa que hasta ahora gestionaba el concurso, su situación actual es insostenible y alarmante. Según indican dichos documentos, la empresa de Julio Martín López, administrador único del certamen, posee cinco incidencias con las administraciones públicas. Cuatro son notificaciones de impago y de ejecución que datan de finales de 2011 y comienzos de 2012, y una, de embargo, fechada el 21 de agosto de este año. Sus cuentas pendientes con la Seguridad social ascienden a 20.795,78 euros. Además, la empresa, cuyo accionariado proviene de la empresa Chalets Costa Blanca S.L. (54,9%) y Corporación Nova división de Patrimonio S.L. (45,1%), tampoco ha hecho los deberes con sus ex empleados y mantiene varios frentes judiciales abiertos.

Uno de los más importes pagos que debe hacer Martín es a Andrés Cid, ex director y propietario de Miss España hasta 2011, cuya cuantía asciende a 2.700.000 euros. De momento, Cid cuenta como aval con uno de los hoteles que posee Martín, el Hotel Rocas Blancas, ubicado en Alicante, por lo que si no recibe el pago de la deuda pasaría a ser de su propiedad. El problema es que, al parecer, dicho edificio está hipotecado y, por lo tanto, no pasaría por sus manos, sino que iría directamente al banco de turno. Y, para más inri, en estos momentos, dicho hotel se encuentra cerrado. ¿Algún despropósito más? Sí. Según se apunta, en el entorno de Andrés Cid podría haber negociaciones para intentar devolverle el agonizante certamen, pero el antiguo director habría rechazado morder de nuevo la manzana envenenada. Cabe recordar que él compró en 1990 la marca por 10 millones de euros y la vendió por 300 millones, en 2011.

Comisiones del 20%

Ahora puede resultar lógico que la empresa de Julio Martín (cuyo nombre aparece relacionado con 11 cargos en 6 sociedades vinculadas al Certamen Miss España S.L.) rechace coger el teléfono incluso a sus propias misses. «A todos nos sorprendió cuando un empresario dedicado a la construcción compró el concurso, no tenía sentido, y así nos ha ido», dice una conocida delegada provincial que ya tenía elegidas a sus candidatas para este certamen y continúa a la espera de confirmación un año después de coronar a la más bella de 2012, sin saber que no llegará. «Nosotros hemos trabajado mucho tiempo para ellos, pero este año nos hemos desvinculado, más que nada, porque ya no existen. Además, nos hemos enterado de esto por terceros, lo cual hace la situación más lamentable. Es una auténtica vergüenza. Menos mal que todavía no habíamos pagado los tres mil euros por la franquicia», asegura Óscar Cuevas desde la antigua delegación guipuzcoana. «Me dijeron en varias ocasiones que estábamos obligadas a seguir trabajando con ellos los tres años de contrato que teníamos firmados, pero la verdad es que la situación era insostenible. Yo tuve que buscarme trabajos por mi cuenta y encima, seguir dándoles el 20% de lo que me pagaban por ellos», asevera Paula Guilló, Miss España 2010, quien tras coronar a su sucesora, Andrea Huisgen, pidió carta blanca a la organización para desvincularse por completo de ellos. Por su parte, el hasta ahora delegado de Canarias, Cres del Olmo, se muestra sorprendido: «Yo tengo todavía el contrato firmado y los pagos hechos, aunque llevo sin hablar con ellos dos meses. La última vez que contactamos me dijeron que no sabían cuándo sería la gala. Lo que tengo claro es que si algún otro profesional recoge el testigo yo le apoyaría».

La situación podría observarse desde un punto de vista esperanzador si se vislumbrara que los negocios del actual propietario pudieran servir para que las deudas del certamen corrieran a cargo del empresario, pero la mayoría de las empresas de Martín poseen incidencias con las administraciones públicas y causas pendientes con juzgados de lo social. Concretamente, dichos negocios, entre los que se encuentran Promoción y venta de solares y edificios S.L. y Bodegas El Molar S.L., acumulan 69 incidencias. Como curiosidad, el último certamen se celebró en un Zoo de Sevilla, propiedad de Ideas Playa Mediterránea, cuyo administrador único es de nuevo Julio Martín y que hace años estuvo a punto de clausurarse por falta de licencia municipal.

Así que, visto lo visto, parece que el certamen tal y como existió hasta 2011 nunca más se celebrará. Sobre todo, si se tiene en cuenta que han perdido la licencia de Miss Universo, que era el gran reclamo para las candidatas. Ahora, dicha franquicia es propiedad de Guillermo Escobar, ex trabajador del anterior concurso y con quien también tendría deudas pendientes, aunque él ahora prefiere mirar al futuro «y centrarme en mi proyecto», comenta a LA RAZÓN. «La idea de poner en marcha Miss Universe Spain surgió en el momento en el que finalizó mi relación con Miss España. Fue entonces cuando contacté con la marca de Donald Trump y tras cumplir con los requisitos que exigieron desde Nueva York, conseguí la licencia», relata Escobar. De esta manera, el certamen Miss España perdía la titularidad de la franquicia internacional y continuaba su devaluación. «A mí se me puso la banda de Miss Universo España cuando gané el año pasado y ése era el mayor aliciente por el que me presenté al concurso», explica Huisgen. «He realizado un gran esfuerzo económico para sacar adelante este proyecto y mi objetivo es desarrollar un certamen que cumpla con sus objetivos y que genere puestos de trabajo», añade Escobar.

Pérdida de licencia
Los motores ya están en marcha y el proceso de casting, abierto. De hecho, se paralizó la selección para la edición de este año cuando Escobar negoció con Andrea Huisgen para que ella fuera la candidata. Según ha podido averiguar este diario, la nueva gala tendrá lugar entre marzo y abril de 2013, «y me encantaría poder coronar a mi sucesora», asegura Huisgen. La transición está en marcha. Adiós, Miss España, bienvenida, Miss Universe Spain.

Del éxito al fracaso
Casi mil españolas han participado en el certamen de belleza más popular de España, y desde que la valenciana Pepita Samper abrió la veda en 1929, por las pasarelas han desfilado mujeres que más tarde se convirtieron en algo más que un maniquí: Carmen Cervera, Silvia Jato, Esther Arroyo, Paquita Rico (en la imagen) y Raquel Revuelta, entre otras. Aunque sin duda, la Miss que más éxitos cosechó fue Amparo Muñoz, la única española que venció en Miss Universo. Desde que las galas dejaron de emitirse por televisión, y como consecuencia de ello disminuyeron los patrocinios, el concurso dejó de ser rentable. Los cambios de propietarios y dirección tampoco favorecieron a la hora de levantar un producto que poco a poco se convirtió en objeto de mofa, algo muy diferente a lo que fue en sus orígenes.