País Vasco

Los verificadores entran en campaña para dar votos a Bildu

Quieren organizar un nuevo acto en el País Vasco para volver a «vender» el «cese armado» de ETA. Habrían participado en reuniones con dirigentes de la banda

Los candidatos a lendakari en las próximas elecciones vascas, por el PNV, Iñigo Urkullu, y por EH Bildu, Laura Mintegi, se saludan a su llegada a la fiesta de las «ikastolas» de Guipúzcoa
Los candidatos a lendakari en las próximas elecciones vascas, por el PNV, Iñigo Urkullu, y por EH Bildu, Laura Mintegi, se saludan a su llegada a la fiesta de las «ikastolas» de Guipúzcoalarazon

MADRID-La «Comisión Internacional de Verificación» (CIV), o el «Grupo de Contacto», (entes que maneja el abogado sudafricano Brian Currin y que fueron creados por los precursores del «proceso», pactado por nacionalistas y socialistas con ETA durante la anterior legislatura) podría escenificar una nueva actuación antes de las elecciones autonómicas vascas, según expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN.
Se intentaría «vender», una vez más, el «cese armado» de la banda; o un hecho más llamativo, con el fin de atraer votos hacia EH-Bildu y, de alguna manera, a los socialistas del PSE, como grandes patrocinadores del «proceso».

Cogido con hilos
Se trata, en cualquier caso, de un asunto cogido con hilos, ya que en el seno de ETA existe un gran malestar (en especial con Batasuna, que se confirmó en el último comunicado de la banda) por lo que consideran falta de avances en el «proceso».
Además, en la propia Batasuna no las tienen todas consigo, ya que la influencia de los sectores más radicales del entramado crece día a día. Frases como si «el proyecto que nos ofrecían era para dividir la basura en bolsas», (por el plan que pretendía poner en marcha la Diputación de Guipúzcoa, gobernada por Bildu); o «para que algunos pisen moqueta (puestos en las instituciones) y los presos sigan en la cárcel, todo esto no ha merecido la pena», se escuchan a miembros de dichos sectores.

Por ello, los «batasunos» sopesan la conveniencia de la irrupción de los «verificadores» para, en la línea de lo adelantado en el libro-entrevista de Arnaldo Otegi, atraer el mayor número de votos para su candidatura y, a ser posible, restar algunos de los sectores más nacionalistas del PNV, empresa que, según los citados expertos, es bastante complicada. Los de Urkullu han tocado a «arrebato», como hacen siempre que huelen poder y están en peligro sus posibilidades de alcanzarlo. Las últimas encuestas conocidas así lo acreditan.

Gestiones con ETA
Miembros cualificados del CIV, entre los que se encuentran Ram Manikkalingam, director del Dialogue Advisory Group (DRAG) holandés y Ray Kendall, del Reino Unido, con experiencia en asuntos policiales (estuvo al frente de Interpol), habrían mantenido contacto con representantes de ETA con el fin de negociar algún tipo de gesto que «vender» ante la opinión pública vasca.

El resultado de estas gestiones es una incógnita y, según los medios consultados, aún es pronto para aventurar si los terroristas se avendrán a hacer algo; o se mantendrán a la expectativa.

Sea de una manera o de otra, los miembros del CIV o del «Grupo de Contacto», podrían realizar una comparecencia antes del 21 de octubre, con el fin de escenificar los «grandes avances logrados», siempre que tengan la seguridad de que ETA no les va a dejar en evidencia. El mensaje podría ir en la línea de lo manifestado hace unos días por el coordinador de Lokarri, Paul Ríos (gran mentor en el País Vasco de las maniobras de Brian Currin y su entramado), con el fin de «hacer un llamamiento a los partidos políticos para lleguen a un consenso sobre las medidas necesarias para consolidar el proceso de paz». En definitiva, tratar de implicar a todos para que el beneficiado sea al final uno solo: Batasuna.

Los distintos observadores coinciden en que, una vez celebradas las elecciones, en las que una victoria de EH-Bildu es poco menos que imposible (pese a que hasta los más radicales del entramado irán a votar, aunque tengan que hacerlo con la nariz tapada), el «cese armado» de ETA, alcanzados los objetivos «institucionales» con los que Batasuna pretendía consolidar el «proceso», vale muy poco, por no decir nada.
Su continuidad depende de una negociación de ETA con el Gobierno, que el Ejecutivo de Rajoy ha rechazado de forma contundente. Por ello, cualquier escenificación de «paz» no tendrá más valor que una treta electoral.

La última vez que aparecieron por el País Vasco los miembros del CIV fue el pasado mes de mayo. Entonces, comunicaron que la banda estaba «preparada para dialogar sobre asuntos prácticos relevantes para consolidar el proceso»: presos, regreso con la mayor impunidad de los huidos, salida de las Fuerzas de Seguridad y de los Ejércitos, etcétera.

Si vuelven a aparecer por los lujosos hoteles y restaurantes que suelen frecuentar, su mensaje tendrá el mismo fondo, aunque busquen un soniquete más electoral para EH-Bildu.