Stop a la xenofobia

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Las elecciones anticipadas celebradas Holanda han dado como resultado un fragmentado Parlamento en el que ha cobrado especial auge el triunfo del Partido por la Libertad, de corte ultraderechista, xenófobo y antiislamista; liderado por Wilders. Ha pasado de 9 a 24 escaños, lo que le ha permitido creerse el vencedor real de los comicios.

En el lado opuesto, el gran perdedor, el premier democristianos ya dimitido Jan Peter Balkenende, que ha perdido 20 de los 41 escaños. En el centro, con 31 y 30 sitios el liberal de derechas Rutte y el laborista Cohen, respectivamente. En semejantes circunstancias, la coalición para formar el próximo gobierno se presenta complicada en extremo.

Si lo que se pretende es frenar el paso al fenómeno Wilders sólo tiene como posibiidad un gobierno «púrpura» en el que los liberales de derecha se asocien con los laboristas y obtengan una mayoría holgada de 81 escaños, apoyado desde fuera por los verdes y los demócratas de izquierdas. También existe la opción de un gobierno de centro-derecha, pero para que exista mayoría absoluta de 76 escaños pelados, debería contar con Wilders.

El subidón de la extrema derecha obliga a que Europa se plantee qué está haciendo mal a la hora de afrontar la crisis económica y la inmigración para que, de repente, decenas de miles de ciudadanos se hayan convertido en extremistas de derechas. Si el planteamiento ante estos dos fenómenos fuera el adecuado se habría frenado el paulatino e imparable ascenso de los partidos tipo Le Pen.