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Nieves Herrero: «Soy alérgica a todo y muy hipocondriaca»

La gente tiene una imagen de Nieves Herrero que no es del todo real. Si yo les digo que es una persona divertidísima, valiente y una loca del taekwondo, seguramente les chocará, pero es la verdad. Por eso siempre está inventando cosas, buscando salidas, enfrentándose a los problemas con su eterna sonrisa. Se califica como una hipocondriaca, pero en realidad ella es el bálsamo curativo para todo el que la conoce.

Nieves Herrero: «Soy alérgica a todo y muy hipocondriaca»
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Q«Corazón indio» es el nombre de su última novela. ¿Por qué se le ocurrió escribir sobre los indios norteamericanos?
-¡Sobre todo ahora que lo que están de moda son los vampiros, ¿verdad?! En realidad, no se trata de la historia de los indios norteamericanos, ni mucho menos, esto es una novela de aventuras en la que a un joven le trasplantan el corazón de un indio y parece como si el alma del chamán se hubiera apoderado de él. Lógicamente, esto hace que su vida cambie radicalmente y viva mil peripecias.
 -Sí, pero ¿por qué un indio de la pradera y no un monje budista?-Porque un día leyendo la prensa ví la foto de «Nube Roja», un indio sioux que se presentó en París con una carta de su tribu para que le cambiaran el nombre al Crazy Horse, el célebre cabaret parisino, ya que, según ellos, era una falta de respeto que ese local llevara el nombre de uno de sus antepasados más gloriosos «Crazy Horse», Caballo Loco para nosotros. Aquello me llamó la atención, decidí investigar sobre el tema y conseguí dar con el único indio que vive en España, Kendall, que es un crow.
-Y parece que la historia ha gustado mucho…
-Sí porque sólo lleva un mes en la calle y ya va por la cuarta edición, algo que no me esperaba. Como digo, es una novela de aventuras, pero tiene poca ficción ya que el fondo y los paisajes son reales.
-Este año ha acabado la carrera de Derecho, está dando clases en la Facultad de Periodismo, escribe en prensa y ahora otra novela. ¿No ha sufrido nunca migrañas o cefaleas de tanto trabajar?
-Nunca. Mi punto flaco son la vista y el estrés, que me produce una enorme ansiedad. Hay veces que no me doy cuenta y entro en una actividad tremenda, empiezo a encontrarme mal y acabo en urgencias porque creo que voy a sufrir un infarto.
-¿No será hipocondriaca?
-Mucho. Tanto, que dejé de ir a urgencias –siempre iba con Andrés Aberasturi que es igual que yo– porque me dio vergüenza cuando la última vez me dijo el médico que no tenía nada. El problema es que el día que me dé un infarto de verdad no voy a saber distinguirlo, pensaré que es otro ataque de ansiedad y entonces voy a tener un problema.
-¿Algún otro padecimiento?
-Todos, porque en el momento que alguien me dice que le duele algo al rato empieza a dolerme a mí. No, ahora hablando en serio, soy alérgica a casi todo: a las gramíneas, al polen, al pescado…
-¿Y cómo combate esas alergias?
-No salgo de casa sin llevar Urbason. El caso es que luego se me caduca porque no lo uso. Yo soy de esas personas que me asusto, voy al médico, me compro los medicamentos que me mandan y no me los tomo porque parece que me curo con sólo comprarlos.
-¿Cual es el próximo proyecto que tiene en marcha?
-Pronto saldrá un libro de recopilación de las entrevistas que hago para los dominicales. Son entrevistas largas y tranquilas con gente muy interesante,y creo que merece la pena publicarlas todas juntas.